Con la inespérada salida en octavos de final del organizador, Argentina, y de la siempre poderosa Brasil, Uruguay se plantó para defender el orgullo futbolístico de la gran patria latinoamericana.
Ese orgullo llevó a cientos de uruguayos al moderno estadio Madre de Ciudades, ubicado en el interior profundo de argentina a más de 1600 kilómetros de Montevideo.
Más de 18000 aficionados santiagueños colmaron el estadio e hicieron sentir locales a Uruguay. El grito de "Uruguay, Uruguay" se apoderó del Madre de Ciudades que disfrutó de una excelente actuación de los dirigidos por Marcelo Bruli.
Los santiagueños esperaban poder ver a la Selección Argentina jugando en su provincia, pero la prematura eliminación de la albiceleste frente a Nigeria, los privó de esa oportunidad. Pese a ello, lejos de dar vuelta la pagina y olvidarse rápidamente del Mundial, miles de familias y alumnos de escuelas de toda la provincia, adoptaron a Uruguay como su país favorito.
Lejos de la histórica revalidad de porteños y uruguayos, los santiagueños ya tienen su candidato para llevarse el título y levantar la Copa del Mundo. El fútbol volvió a unir a dos países hermanos que comparten la misma pasión.