Con los años, y gracias a mi trabajo, pude conocer personalmente a Victorino. Con una personalidad fuerte, frontal, me contaba que él había visto y trabajado con un joven Luis Suárez, entre otras futuras estrellas del fútbol.
Waldemar, como otros tantos, decidió terminar su sufrimiento. Un signo que trasciende a los titulares y a las estadísticas: un caso que pone en evidencia un complejo fenómeno que reclama urgentes líneas de acción orientadas a la ayuda y al acompañamiento.
Estos casos también llaman la atención sobre otro asunto. Con los millones que circulan en el mercado del fútbol, ¿por qué instituciones como la AUF no crean un fondo de solidaridad para apoyar a las glorias que marcaron la historia de este deporte?
En la actualidad se habla, como si fueran caramelos, de millones de dólares por pases y contratos. Pero quienes han analizado la historia con atención, en los años ochenta, por ejemplo, en pleno apogeo de la carrera de Waldemar Victorino, la realidad era muy distinta.
Es inadmisible que figuras que le dieron tanto al fútbol de nuestro país pasen situaciones qué no tendrían que pasar.