A partir de ese audio y la información brindada, Caras y Caretas realizó una completa cobertura sobre las actividades de la Fundación A Ganar y las peripecias del “Zorro” Escobar, un puntero del Partido Nacional en tierras sanduceras.
Pero el contacto acorde a su intensa actividad de Yamandú con ésta revista y otros medios de prensa independiente prosiguió.
Yamandú junto a la Hermandad Pro Derechos y otros colectivos denunciaron varias veces las situaciones vividas en las cárceles uruguayas y entre ellas, la primera muerte de un procesado por el nuevo delito de Desacato previsto en la LUC, la muerte del joven Marcelo Ayala.
Su solidaridad también se hizo presente con la situación de familias humildes desalojadas en la ciudad de Rivera, situaciones de violencia doméstica, derechos vulnerados de personas con discapacidad.
Desde la Hermandad pro Derechos también llegó su solidaridad cuando dos periodistas de ésta casa, Leandro Grille y quién escribe, debieron comparecer a tribunales judiciales.
Uno mas entre los pobres
Yamandú Rodríguez brindaba su solidaridad con los mas humildes desde su misma condición de vulnerable. Era el único sostén de su hija y su nieto y vivía en unas humildes viviendas por el barrio Lecoq, donde en circunstancias aún no aclaradas y luego de recibir varias amenazas, su vivienda fue incendiada.
Hay un evidente riesgo que se corre cuando los intereses que se exponen son lo de los grandes grupos económicos o centros políticos de poder, pero también cuando se sale en defensa de las personas que conviven en el ambiente donde manda la ley del mas fuerte entre los desposeídos, donde la policía convive mientras no se pasen ciertos límites de acuerdos y donde para el Poder Judicial es un expediente o un parte policial mas.
Con los intereses de narcotraficantes, fiolos y capangas de la explotación sexual fue que Yamandú y la Hermandad Pro Derechos se metieron, y éstos con mayor capacidad de respuesta sin tener que atarse a códigos, se sintieron tocados y en principio, hasta donde se pudo comprobar, dieron una primera señal bajo amenazas.
Extrañas circunstancias rodean su muerte
El día ocho de junio sobre la hora 13.30, personal policial concurrió a la sede de la Iglesia Metodista del Uruguay (que integraba Yamandú) sita en la calle Lima 1621 con el fin de comunicar a su familia, que éste había fallecido en la habitación del hotel Almirán en el centro de Montevideo.
Desde la Iglesia Metodista se notificó de inmediato a la familia, asistiendo la hija de Yamandú a la seccional policial 3ª de Policía, donde le confirman el fallecimiento de su padre a causa de un paro cardiorrespiratorio.
La hija de Yamandú, acompañada de su pareja, concurren a reconocer el cuerpo, es notificada de la falta del celular que portaba su padre y alguna otra documentación, aunque luego se supo sin saber los motivos, que Yamandú había dejado su celular en la Iglesia.
Lo que sigue sin aparecer es una laptop personal de Yamandú donde tenía muchas de las denuncias llevadas adelante,
Al observar el cadáver en el reconocimiento, ambos hijos notan, evidentes lesiones contusas en todo el rostro, por lo que la hija solicita radicar una denuncia por "rapiña" , solicitud que le fue negada por la Policía.
Se le entregó la documentación para presentar a la empresa fúnebre que se encargaría del sepelio.
Informados de ésta situación la “Hermandad Pro Derechos Humanos”, integrantes del colectivo donde trabajaba Yamandú Rodríguez, radican denuncia en la Institución Nacional de Derechos Humanos(INDDHH).
¿Qué pasó en el hotel?
Las primeras versiones de lo ocurrido en el hotel aún son una incógnita. Caras y Caretas habló con una de las encargadas del mismo que dijo no estar de turno en el momento en que Yamandú ingresa al hotel y que las funcionarias que si habían estado no iban a hablar por que ya le habían dicho lo ocurrido a la policía y al Fiscal Fernando Romero de Flagrancia de 9º turno.
Manifestó que sus compañeras le contaron que el había ingresado a pasar la noche sobre las 22 horas, que no venía acompañado y que lo único que le habían mencionado es que lo vieron salir sobre las cinco de la mañana a comprar cigarros y había vuelto. Luego lo encontraron muerto.
Sin embargo previo a ésta conversación integrantes de la Hermandad se acercaron al hotel y pudieron recabar como datos que en la noche del 8 de junio ingresó al mismo hotel Almirán, una pareja portando cédula de identidad y una tarjeta bancaria a nombre de Yamandú Rodríguez Pérez y que Yamandú recién ingresa a las 23 horas.
La pareja mencionada, se va del lugar a una hora indeterminada de la madrugada y el personal a cargo del hotel, no encontró la hoja de registros de usuarios aduciendo que se "extravió en el cambio de turno".
Éste dato es curioso porque la funcionaria con la que habló Caras y Caretas mencionó que dicho registro se hace vía internet pues los datos se aportan directamente a Jefatura de Policía de Montevideo.
Por éstas horas la fiscalía a cargo del Fiscal Fernando Romero solicitó la grabación de las imágenes de video vigilancia de la calle donde se encuentra el hotel, del hotel y pidió al no realizarse autopsia del cuerpo, la exhumación del cadáver.
Tanto el fiscal Romero como el Director de Seguridad Ciudadana Santiago González consultado por Caras y Caretas manifestaron que en principio están ante una muerte producto de un paro cardíaco y que no hay elementos para comprobar si hubo previamente algún episodio de violencia.
Para integrantes de la Hermandad con los que hablamos esperan a partir de su denuncia que habilitó la investigación judicial se pueda dilucidar que fue lo que le pasó efectivamente a Yamandú, no pudiendo dejar de pasar por alto las circunstancias donde es encontrado muerta una persona con golpes y cortes en el rostro, que estaba amenazada.
Karina Núñez, dirigente del colectivo O.TRA.S consultada por Caras y Caretas, aún se encuentra sorprendida por la muerte de Yamandú; 48 horas antes que se lo encontrara muerto había ido a entregarle una donación del Mercado Popular de Subsistencias por lo que la noticia de su muerte le fue comunicada por una grupo de WhatsApp. “A Yamandú lo conocí en sus actividades primero por las redes”, cuenta Karina “y luego nos encontramos en la Convención de Derechos Humanos convocada por la Institución. A partir de ahí desde el año 2017 estábamos en constantes actividades, incluso formábamos una brigada que de noche salía por la “Zona X” a repartir preservativos femeninos a las trabajadoras sexuales, algunas con grandes problemas de consumo”. “Una persona solidaria que no importaba la hora siempre acudía en ayuda; una vez a las 4 d ella mañana habían golpeado a una compañera y a esa hora Yamandú encontró un traslado para llevarla a atender”. Núñez enfatiza la condición de persona humilde de Rodríguez y hace énfasis en la vulnerabilidad que queda su hija y nieto a partir de ésta muerte, solicitando toda la ayuda que se pueda junto al colectivo Hermandad Pro Derechos. Karina Núñez, dirigente del colectivo O.TRA.S consultada por Caras y Caretas, aún se encuentra sorprendida por la muerte de Yamandú; 48 horas antes que se lo encontrara muerto había ido a entregarle una donación del Mercado Popular de Subsistencias por lo que la noticia de su muerte le fue comunicada por una grupo de WhatsApp. “A Yamandú lo conocí en sus actividades primero por las redes”, cuenta Karina “y luego nos encontramos en la Convención de Derechos Humanos convocada por la Institución. A partir de ahí desde el año 2017 estábamos en constantes actividades, incluso formábamos una brigada que de noche salía por la “Zona X” a repartir preservativos femeninos a las trabajadoras sexuales, algunas con grandes problemas de consumo”. “Una persona solidaria que no importaba la hora siempre acudía en ayuda; una vez a las 4 d ella mañana habían golpeado a una compañera y a esa hora Yamandú encontró un traslado para llevarla a atender”. Núñez enfatiza la condición de persona humilde de Rodríguez y hace énfasis en la vulnerabilidad que queda su hija y nieto a partir de ésta muerte, solicitando toda la ayuda que se pueda junto al colectivo Hermandad Pro Derechos.