En todos los casos, la Justicia desestimó los argumentos esgrimidos por la defensa de los militares, en los que se menciona que actuaron con respeto a ley y la obediencia debida.
El documento detalla que sometieron a varias personas a “tratos crueles, inhumanos y degradantes, consistente en violencia sexual, desnudez, práctica de submarino mojado y seco, golpizas, colgadas con los brazos hacia atrás y picana eléctrica, entre otros”.
Uno de los testigos declaró que reconoció a varios de los condenados cuando estuvo detenido en Automotores Orletti, un centro clandestino de detención y tortura en Argentina.
“Las torturas eran colgadas, brazos atados en la espalda, descargas eléctricas, soltaban la roldana para que el cuerpo tocara el piso, submarino y golpes. Cuando nos colgaban estábamos desnudos. Nos interrogaban sobre todo para averiguar dónde vivían otros uruguayos”, indicó en su declaración.
Los procesados están involucrados en la investigación del llamado “primer vuelo” (26 de julio de 1976) que llegó a Uruguay desde Argentina con 20 detenidos, a los que llevaron al centro de detención clandestino conocido como “Casa de Punta Gorda”. Posteriormente, fueron trasladados a otros centros clandestinos.
Durante el período en el que estuvieron prisioneros en el país, las víctimas también fueron sometidas a torturas consistentes en “colgadas, plantones, submarino, golpes, simulacros de fusilamientos y abusos sexuales, con la finalidad de que, en los interrogatorios, brindaran información sobre el Partido de la Victoria del Pueblo”.
Todos los condenados ya se encuentran encarcelados cumpliendo sus respectivas condenas por delitos de lesa humanidad. En este sentido, la Justicia expresó: “Comuníquese al centro de reclusión y a la sede a cuya disposición se encuentran privados de libertad que, una vez excarcelados en esa causa, deberán cumplir preventiva en las presentes actuaciones”.