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Militar denunció ante la INDDHH acoso laboral y persecución por parte de sus superiores

El soldado había recibido amenazas de su capitán tras negarse a ocultar una orden improcedente relacionada con un "tren eléctrico" en un alambrado.

El pasado martes 20 de enero, la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo (INDDHH) abrió un expediente para investigar una denuncia presentada por una presunta violación del debido proceso administrativo y acoso laboral. El denunciante es César Ojeda, un soldado del Ejército Nacional que presta servicios en el Batallón de Ingenieros de Combate N° 4, en el departamento de Maldonado.

El caso se centra en la aplicación de sanciones disciplinarias de hasta 30 días de arresto a rigor y la interrupción de la licencia anual del efectivo.

De acuerdo a lo que pudo reconstruir Caras y Caretas, el conflicto administrativo tiene su origen en la necesidad del propio soldado Ojeda de gestionar un traslado desde Maldonado a Montevideo con motivo de la situación de salud de su hijo, quien padece una parálisis cerebral y que, por razones de logística, es necesario que Ojeda y su familia se encuentren en Montevideo, ya que el menor acude al centro Teletón de la capital.

Días antes de su arresto, la psicóloga del Batallón llamó a Ojeda por orden de un capitán sobre un incidente que él presenció ocurrido en Minas, en la División de Ejército N°4, durante el dictado de un curso de instrucción.

Luego, ella comunica a Ojeda que habló con la Jefa del Batallón, la teniente coronel María Pereira, debido a una solicitud del soldado de pasar a comisión en Montevideo. “Ella manda a decir que no le servía pasarme a Comisión, no era posible, pero si me quería dar de baja no me haría ningún problema”, dijo Ojeda a Caras y Caretas.

Tras recibir la respuesta negativa a su solicitud de cambio por razones de conveniencia administrativa, se le indicó a Ojeda que la opción viable era realizar una permuta con otro militar; es decir, encontrar a un efectivo que se desempeñe en algunos de los batallones de Montevideo y que quiera trasladarse a Maldonado para así realizar el cambio.

Recibida esta sugerencia, Ojeda recogió correos electrónicos de carácter público de distintas unidades militares y envió consultas desde su casilla personal para hallar un voluntario para el intercambio. Por este hecho concreto, el capitán Mauricio Núñez le impuso inicialmente una sanción de cuatro días de arresto de rigor (prohibición de visitas y aislamiento en una sala o un cuarto, interrumpiendo todo servicio) fundamentada en el parte oficial como “atribuciones indebidas” y el uso de un canal improcedente que demostraba “no tener claros los conceptos de su condición de soldado del Ejército Nacional”.

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Interrupción de licencia y orden de encierro por correos enviados

El pasado 14 de enero, día en que Ojeda debía iniciar su arresto a rigor, él se encontraba haciendo uso de su licencia anual reglamentaria. El soldado fue citado de urgencia para presentarse en la unidad antes de las 18:00 horas bajo amenaza de sanción por falta. Previo a su llegada, un compañero de la unidad le advirtió mediante un audio de Whatsapp que la orden superior era que se presentara uniformado para ser ingresado directamente al “calabozo”, en palabras del propio Ojeda. Al arribar al recinto militar aproximadamente a las 16:00 horas, tres militares de guardia le comunicaron la orden verbal de la jefa de Unidad, la teniente coronel María Pereira, de ingresar a una celda de forma incomunicada y sin su teléfono celular personal. El soldado se negó a cumplir la medida alegando su derecho a la presunción de inocencia y solicitó hablar con el capitán de Servicio, quien posteriormente le informó que la orden de encierro se debía a los correos electrónicos enviados por el trámite de la permuta.

Luego de que el soldado manifestara su intención de denunciar el procedimiento ante el Ministerio de Defensa Nacional, la teniente coronel María Pereira elevó la sanción a 30 días de arresto de rigor. El parte oficial del arresto, al que accedió este medio, justifica esta medida en la realización de “demostraciones de carácter” al afirmar que realizaría una denuncia ante la cartera de Defensa y en haber elevado la voz en reiteradas oportunidades durante el diálogo con sus superiores. Asimismo, el documento señala que Ojeda no dio exacto cumplimiento a la orden de pernoctar en la sala de disciplina al aducir que debían llevarlo a la fuerza, lo cual fue calificado como una “falta de respeto”.

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En conversaciones registradas posteriormente, el teniente Hernán Lavandera admitió a Ojeda que el procedimiento de detención inicial fue “medio turbio” y pidió disculpas al soldado, sugiriendo que la jefa de unidad tomó la situación de forma personal tras la mención de la denuncia.

El “Tren eléctrico” en Minas durante un curso de instrucción en la División de Ejército 4

Ojeda relaciona estas medidas disciplinarias con un incidente previo que ocurrió en la División de Ejército 4, en Minas, durante un curso de instrucción. Según el relato del soldado, el capitán Luciano Saravia ordenó que se realizara una actividad denominada “Tren eléctrico”, en la cual un grupo de soldados debió tomarse de las manos y conectarse a un alambrado electrificado. Ojeda filmó el evento y se negó a declarar que la actividad había sido voluntaria durante la posterior investigación del Estado Mayor y el Ministerio de Defensa, lo que derivó en sanciones para el oficial implicado.

tren electrico
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A raíz de estos hechos, el soldado afirma haber recibido amenazas directas de Saravia, quien le advirtió que “pasaría mal” al regresar a su unidad de origen. Recientemente, el encargado de Ojeda le habría manifestado que efectivamente existe una persecución en su contra iniciada desde aquel episodio en la División 4.

La denuncia ante la INDDHH incluye registros fotográficos de las condiciones de reclusión, que muestran una celda con ventana y cama donde el soldado debe pernoctar durante parte de su sanción. El organismo ha calificado preliminarmente los hechos como una posible vulneración al debido proceso y acoso laboral, resolviendo admitir el caso y oficiar al Ministerio de Defensa para profundizar en la investigación. El soldado Ojeda manifestó a este medio que se siente hostigado y teme que la acumulación de sanciones sea utilizada para generar una resolución que determine su baja definitiva del Ejército Nacional.

Según pudo conocer Caras y Caretas, el Ministerio de Defensa mantiene una investigación oficial sobre el episodio del “Tren eléctrico” tras haber recibido el material audiovisual del incidente.

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