Fundamentan su pedido en una causal de “interés personal” del fiscal ya que alegan que Perciballe “tiene vínculo genealógico natural directo por consanguinidad” con Dardo Maidana Perciballe, quien fuera detenido en el establecimiento de reclusión N°1 entre 1974 y 1983.
Agrega Montevideo Portal que también exponen distintas partes de la ley orgánica, así como directrices de Naciones Unidas, para resaltar que los fiscales deben trabajar “bajo los principios de legalidad y objetividad”, y que “tienen la obligación de investigar y agotar el examen de todas las hipótesis penales”. Sostienen, a su vez, que el principio de objetividad se encuentra en directa relación con el principio de presunción de inocencia. “No se investiga para acusar, se investiga para saber si corresponde acusar”, resaltan.
A su juicio, “ninguno de los principios mencionados ha sido cumplido” por Perciballe “desde que está a cargo de la única fiscalía especializada en delitos de lesa humanidad, lo que se patentiza flagrantemente en los expedientes en que interviene y en las declaraciones públicas que realiza”.
Seguidamente hacen una recopilación de entrevistas concedidas por Perciballe a distintos medios, con algunas frases destacadas en negrita que —argumentan— reflejan el incumplimiento de los principios que señalan. Entre ellas mencionan a Caras y Caretas donde Perciballe dijo: “Tengo posiciones jurídicas muy concretas, que de una forma u otra hacen favorable las posiciones de las víctimas, pero eso no quiere decir que me vea emparentado con las mismas” (Caras y Caretas, 2018).
Fiscal aclara
En sus descargos el fiscal señala que “es correcto lo señalado por los firmantes, en relación a que tuve un primo de nombre Dardo Maidana Perciballe, quien estuvo preso por razones políticas en la dictadura civil y militar instaurada en el país entre los años 1973 y 1985”, dice Perciballe en ese documento. Y continúa: “No obstante, hasta donde alcanza mi conocimiento, este no formuló denuncia por los eventuales delitos cometidos contra su persona, así como tampoco prestó testimonio en ninguna causa atinente a crímenes de lesa humanidad”.
“Huelga resaltar que, a lo largo de los cinco años que me encuentro al frente de la Fiscalía especializada de crímenes de lesa humanidad, he actuado bajo el más estricto apego a los principios de legalidad y objetividad que guía toda actuación fiscal”, destaca.
Tras señalar que 64 números de expedientes fueron archivados por él desde que lidera esa fiscalía, en 2018, destaca que en 2012 pidió derecho de abstención en una causa iniciada ese año ante el juzgado penal de 27° turno “por ser amigo personal de una de las víctimas”, el cual se le concedió. “Y pese a que lamentablemente mi amigo falleció, entendí que no era oportuno que retomáramos la misma. En razón de ello, es que no actuamos en dicha causa”, indica Perciballe en su respuesta.
“En resumidas cuentas, entiendo que no existen razones fácticas ni jurídicas para acceder a lo peticionado”, finaliza.