Las botellas contenían un mensaje que los invitaba a “brindar por la Patria en su nueva etapa”, con la firma de "M.N.D".
Tras el fallecimiento de Fontana, se realizó una investigación que estuvo plagada de irregularidades, entre los que se incluyen el “extravío” de la investigación de la Policía Técnica sobre huellas dactilares.
Al comienzo de la investigación en 1978, la Policía Técnica había encontrado huellas del comisario Juan Ricardo Zabala en una de las botellas, pero nunca fue indagado entendiendo que se justificaban por pertenecer al equipo que trabajaba en el caso.
El dictamen señala:
“Existen elementos de convicción suficientes para sostener prima facie que Juan Ricardo Zabala Quinteros resulta responsable en calidad de coautor de un delito de homicidio muy especialmente agravado por la reiteración y especialmente agravado por la premeditación y la utilización de veneno”.
Zabala ya había sido procesado en 2012 por el asesinato del maestro Julio Castro, pero esto fue revocado por un Tribunal de Apelaciones al entender que no había pruebas suficientes.
De acuerdo al dictamen fiscal, una de las huellas de Zabala aprecen en una de las botellas, de la cual bebió Fontana, elemento que constituye una prueba definitiva para Perciballe.