En su interior, el equipo de exploración encontró serpientes, animales muertos e incluso perlas de cueva.
«Había serpientes, pero no te molestan a menos que tú las molestes», dijo este miércoles a la AFP Mohammed al-Kindi, profesor de geología de la Universidad Tecnológica Alemana de Omán.
«Sentimos que este proyecto revelaría una nueva maravilla y una parte de la historia de Yemen», añadió.
En el pozo se recogieron muestras de agua, rocas, tierra y algunos animales muertos, pero aún no han sido analizados, precisó Al-Kindi, y anunció que pronto se hará público un informe.
Las autoridades yemeníes aseguraron a AFP, en junio, que no sabían qué había en la fosa y que creen que tiene «millones» de años.
«Fuimos a visitar la zona y entramos en el pozo. Llegamos a más de 50-60 metros de profundidad y observamos cosas extrañas en el interior», explicó Salah Babhair, director general de la autoridad local encargada de los estudios geológicos y los recursos minerales.
«Es muy misterioso», insistió. A lo largo de los siglos, se han transmitido de generación en generación rumores y leyendas sobre espíritus malignos, conocidos como «djinns», que supuestamente viven en este «pozo del infierno».
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