Destrucción total
Entonces alguien se sumergió en la historia del personaje. Indagó, investigó, consultó con amigos, con viejos conocidos de otro tiempo, de otra vida, recorrió con la parsimonia del predador el hilo extendido hacia el corazón oscuro del laberinto y encontró una fisura en el relato: el tipo no se había titulado. No era típicamente un usurpador de título, porque nunca había ejercido la profesión de genetista, pero había admitido en muchas ocasiones que se lo presentara como tal sin haber completado el grado académico. Es difícil creer que ese alguien haya sido un periodista. Parece más bien una entrega. Alguien hizo el trabajo y lo entregó a la prensa. Alguien de adentro de la izquierda y no de la oposición; Haciendo un par de sumas y restas prácticamente no quedan dudas, pero el entregador tieno qe, en este caso, bastante menos importancia que el entregado. Y ambos, entregador y entregado, son insignificantes en relación con lo que está en juego.