Se llama a la unidad, se provoca la división
Confieso que pensaba profundizar mi análisis de la semana pasada sobre los posibles escenarios internacionales pospandemia.
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Confieso que pensaba profundizar mi análisis de la semana pasada sobre los posibles escenarios internacionales pospandemia.
En la sesión del día lunes del Senado, el senador Manini, violando el reglamento del cuerpo, utilizó el mecanismo de la hora previa para condenar un fallo judicial. La presidenta Argimón lo observó, por lo que quiero creer que borrará sus dichos de la versión taquigráfica. Aunque lo dudo.
En sus palabras, Manini, teniente general recientemente pasado a situación de retiro, acusa a la Justicia de sed de venganza a raíz de un reciente fallo judicial contra un oficial de la dictadura por delitos de lesa humanidad: tortura, muertes, con el agravante, de haber sido cometidos por agentes de Estado.
Los dichos de Manini nos nos sorprenden. Pero nos preocupan. El Dr. Lacalle es presidente en virtud de los votos que Manini le dio en la segunda vuelta, por lo que su sector político tiene cargos de confianza desde el rango de ministro para abajo. Entre ellos, el ministro de Salud, por el que todos nos deberíamos de sentir representados en momentos de una emergencia sanitaria. Es un hecho que se viene repitiendo y preocupa más aún. Desde el inicio de la pandemia, a cada mano que tiende la oposición para generar un clima de unidad nacional en momentos como este, desde el gobierno se responde con alguna actitud que no contribuye a generar ese clima.
Los dichos del general no sorprenden. Dejan perplejo a quien los lea, los suyos y los de portavoces del gobierno, y de algunos dirigentes del Partido Nacional. Sobre las afirmaciones del militar, que en actividad debió ser relevado del mando por ocultar información sobre este mismo tema a sus mandos naturales, me tienta preguntar: ¿él cree que el tratado internacional sobre delitos de lesa humanidad, suscrito por la República, declarando su imprescriptibilidad, no tiene vigencia? ¿La ley 18.026, aprobada por el cuerpo que hoy integra, no existe? ¿La viola o pretende su anulación con efecto retroactivo?
Ahora, habría que ser muy ingenuo para creer que esto no iba a ocurrir. Aunque confieso que creí que cuando pasara, el gobierno nacional iba a tomar distancia. Pero me equivoqué. El ministro Javier García apoyó, desde la menos valiente de las actitudes, el silencio. Peor aún, el mareo con trabalenguas. A ver: dijo el ministro que no correspondía que él se pronunciara sobre la palabras de un senador de su coalición para no violar la separación de poderes.
A ver si lo entiendo. Que un senador oficialista ataque al Poder Judicial está bien. Pero que él opine sobre los dichos de su senador respecto de temas inherentes a su cartera ¿vulnera la separación de poderes? Suena patético. ¿A qué ley, o a qué decreto, en general, a qué norma se referirá? ¿Hay alguna que refiera a que los ministros no puedan hablar sobre los temas de su cartera si antes los trató un senador?
Ahora resulta que sostener que la Justicia actúa por sed de revancha por parte de un parlamentario en el desempeño de su función (discurso pronunciado en sala) no atenta contra la separación de poderes. Pero esta nueva tesis jurídica del Dr. Javier García sostiene que si un ministro opina sobre lo que dijo un senador (sobre temas de su cartera e integrante de su sector o colación, o ya no se cómo le llaman), eso sí violentaría la separación de poderes. Estaremos todos de acuerdo , seguro que él también, en que nunca había sido sostenido ese extremo, ni había sido llevado a la práctica por ningún ministro de cartera alguna.
Otras voces del Partido Nacional fueron peores. Se les fue la moto (sin casco) y sería caer muy bajo contestarles. Un exintendente que supo militar en la comisión por la anulación de la Ley de Caducidad dijo que “a Manini le asiste toda la razón”. Y no se limita a ello. Opina sobre el tema concreto del capitán retirado Lawrie Rodríguez. Para referirse “en concreto” a este caso, diciendo que de otros no sabe. Debe querer decir que conoce hechos, circunstancias que hacen al caso. Si así fuera, debería presentarse a la Justicia y ponerla al tanto, no quejarse de que esta actúe.
Suena patético escuchar las defensas que le han aparecido a Manini. Sobre todo porque en la vida se puede acertar o errar. Pero decir cosas creíbles. Yo les pregunto al ministro de Defensa y a las voces que han ido más lejos aún: ¿Es esta la opinión que van a mantener en todos los casos de lesa humanidad en que interviene la Justicia?
Por ejemplo: ¿estarán en contra de la causa de la vida de Simon Wiesenthal, que hasta el último instante buscó criminales nazis de los campos de concentración? ¿Se opondrán a todos los esfuerzos de castigo del Estado alemán cada vez que se descubre la identidad de un criminal nazi? Si así lo hicieran, yo no estaría de acuerdo, pero consideraría que son consecuentes con su pensamiento. Pero no tengo duda de que no sería esa su conducta. La misma no está respaldada por un principio ético, sino una compleja coyuntura política local: el Partido Nacional aliado a Cabildo Abierto.