En la misiva, García Pintos sostiene que hubo «gruesos errores de enfoque al negociar con el sindicato de la construcción», y además señaló como motivo de su renuncia que hubo «muy pocas soluciones para uruguayos de uniforme policial y militar que viven en vivienda muy precarias en barrios muy complejos». «Y, por último, lo más doloroso, el destrato hacia parte del personal, algunas de ellas mujeres a quienes en ocasiones vimos llorar. No siempre fui testigo directo de los hechos concretos, pero sí recibí en mi oficina a algunas de estas damas, que, conmovidas hasta el llanto me comentaron el mal momento que sufrieron. Hice lo correcto cuando en más de una ocasión le reclamé que no les faltara el respeto a nuestras compañeras de trabajo. No es de buen varón irrespetar mujeres, aprovechando el desempeño de un cargo; por el contrario, es cobardía», sostuvo García Pintos en la carta a la secretaria de Estado.