Muchos políticos británicos condenaron el ataque tras conocerse la noticia. El primer ministro británico, Boris Johnson, también conservador, suspendió una reunión con sus ministros por el hecho.
Tanto conservadores como laboristas, las principales fuerzas políticas británicas, repudiaron el hecho de violencia.
Iain Duncan Smith, antiguo líder del Partido Conservador, expresó en su cuenta de Twitter que el «comportamiento agresivo y violento no puede ser tolerado en política ni en ningún otro aspecto de la vida».
A su vez, una de las principales figuras del opositor Partido Laborista, Keir Starmer, manifestó «horror» y «consternación» por el suceso.