Pero la advertencia más grave que El País dirige a la oposición lleva implícita una seria acusación: sostiene que el Frente Amplio hará que “la telaraña de influencias políticas y judiciales se extienda de manera de intentar salpicar con fuerza a los líderes de la actual oposición con inventadas tramas de corrupción para perjudicar sus chances electorales. No otra cosa, claro está, ha sido la historia de Cardama, por ejemplo. Simplemente, ella fue la primera de otras que seguramente llegarán y que la oposición deberá enfrentar”.
Además de estas graves predicciones, El País pide a la oposición que no se duerma ni se atreva a llegar confiada a 2029, porque “el FA no se desmorona políticamente en lo más mínimo”.
“Ha sido evidente que en plena coyuntura llena de dificultades, su congreso salió del paso con unidad coalicionista y con unanimidad en la elección de su presidente: alguien que es, por cierto, muy combativo en la defensa de las posiciones de izquierda. Por otro lado, si bien es cierto que no se han conocido aún resultados de encuestas de intención de voto, porque falta mucho todavía para valorar el estado de opinión para tal instancia, no es menos cierto que es sabido que el FA tiene un piso electoral realmente envidiable: desde 1999, llueva, truene o relampaguee, no baja de 39%”, remarca.
Otra "debilidad" del Frente Amplio
Por último, el editorial señala otra supuesta “debilidad” del Frente Amplio y asegura que “no cuenta con una renovación dirigencial amplia y consensuada que sea capaz de conducirlo al camino de la victoria, como fueron en su momento la conjunción de Vázquez, Astori y Mujica”.
La última parte del mensaje está destinada a la coalición opositora. Allí, el diario advierte textualmente:
“Lo peor que puede ocurrir con la oposición es que sus dirigentes, confiados en que cuentan con un candidato cantado y con respaldo de opinión pública positiva, se dediquen a descansarse los próximos años creyendo que la victoria está, ya hoy, al alcance de la mano”.
“Una actitud confiada y autocomplaciente de la oposición es garantía de un escenario que hoy siquiera ella se imagina: un FA ganando en 2029 sin mayoría absoluta en el Parlamento y con una presidencia mucho más corrida a la izquierda que la de Orsi”, concluye.