Durante su oratoria, Malán consideró que la respuesta brindada por ASSE carecía de “fundamento jurídico”.
“Todas las oficinas, despachos y lugares del edificio de la sede principal de ASSE son del dominio del servicio descentralizado. Por tanto, es posible concluir que la acción de tener colgado como ornamento un símbolo religioso en una oficina pública, donde se cumplen funciones, violenta las disposiciones constitucionales previstas en los artículos 5 y 58, que dicen que el Estado no sostiene religión alguna y que los funcionarios están al servicio de la nación y no de una fracción política o proselitismo de cualquier especie”, afirmó.
Posición colorada
A los cuestionamientos de Malán se sumaron las voces de diputados del Partido Colorado, que tampoco comparten que el jerarca coloque crucifijos en su despacho.
El diputado colorado Ope Pasquet opinó en declaraciones a la diaria, que la “exhibición de símbolos religiosos lesiona el principio de laicidad que establece la Constitución”.
“Si permitimos que el presidente de Asse tenga un crucifijo en el despacho, mañana va a aparecer un crucifijo en algún juzgado o pasado en una seccional (de Policía) o en algún liceo público. Claramente no corresponde”, opinó Pasquet.
En el mismo sentido se pronunció el también diputado colorado Felipe Schipani. “No comparto que en oficinas públicas, que se despacho personal no deja de ser una, se exhiban crucifijos”, comentó.
Los diputados informaron que la bancada del Partido Colorado no ha analizado el tema aún, aunque no descartan que suceda y que se pida formalmente que los crucifijos se retiren.
“Es un tema que tendremos que conversar en la bancada”, informó Schipani.
Pasquet por su parte prefirió no “magnificar” el episodio. “Es un crucifijo que está en su despacho, no en un ámbito de acceso directo al público”, dijo.