El mayor rival de Irán en la región, Arabia Saudita, ha acogido con satisfacción la decisión de EE.UU. y la describió como un «paso serio y práctico para combatir el terrorismo». Un funcionario del Ministerio de Exteriores saudita indicó que la medida responde a «las repetidas demandas de Riad de que la comunidad internacional enfrente al terrorismo apoyado por Teherán».
Como respuesta a la decisión anunciada por Donald Trump, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní incluyó a su lista negra de terrorismo al Mando Central del Departamento de Defensa estadounidense (CENTCOM, por sus siglas en inglés), que dirige las fuerzas destacadas en Oriente Medio, y a todas sus fuerzas afiliadas, y etiquetó al Gobierno estadounidense como «partidario del terrorismo».
El portavoz del Consejo, Keivan Khosravi, en tanto comunicó que en adelante «cualquier movimiento inusual de las fuerzas estadounidenses en la región será percibido como el comportamiento de un grupo terrorista».
El secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, había anunciado que la designación de la Guardia Revolucionaria como grupo terrorista pretende aumentar la presión sobre Irán, aislarlo aún más y desviar parte de los recursos financieros que utiliza para financiar el terrorismo y la actividad militante en Oriente Medio y más allá.
El conflicto de décadas entre Teherán y Washington se reavivó el año pasado cuando Trump retiró unilateralmente a EE.UU. del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, por sus siglas en inglés) e impuso nuevas sanciones antiiraníes.
– Irán calificó la medida como ilegal y se comprometió a tomar represalias.
– Los CGRI corresponden a la mayor organización militar de Irán y su función es proteger el sistema islámico del país de interferencia o golpes armados desde el extranjero.