Dentro de Cabildo Abierto, quien se pronunció con mayor desprecio hacia quienes elaboraron la misiva fue el senador Guillermo Domenech, que en declaraciones a El Observador dijo que “los organismos internacionales tienen una particular tendencia a opinar sin conocer hechos y realidades de cada país”. Además, calificó a quienes suscribieron la carta de “burócratas bien pagados”.
“Seguro no fue la ONU sino unos burócratas bien pagados que manifiestan su opinión con supina ignorancia”, afirmó.
El senador defendió el proyecto presentado por su partido, alegando que las cárceles “no están hechas para mortificar a los presos” y que “todos los delincuentes tienen derechos humanos”.
Asimismo, apuntó contra las advertencias de los relatores de que el proyecto beneficiaría a personas “condenadas por graves violaciones a los derechos humanos y delitos de lesa humanidad”.
Para Domenech, los relatores “mienten”, ya que los presos que a los que se otorgaría la prisión domiciliaria no están condenados por delitos de lesa humanidad.
Sin embargo, entre los delitos por los que se condenaron a los represores de Domingo Arena que saldrían beneficiados con el proyecto, están la tortura, violación, homicidio y homicidio especialmente agravado, entre otros, cometidos durante la dictadura.
Otro de los referentes cabildantes que se pronunció fue el líder de la fuerza política, Guido Manini Ríos.
En su cuenta de Twitter, Manini escribió que “uno de los pilares del artiguismo, tan vigente hoy como hace dos siglos, es el respeto a la soberanía particular de los pueblos. Hablando claro: velar porque los uruguayos se gobiernen a sí mismos, sin injerencias de afuera, aplicando la Constitución por encima de todo”, en una clara referencia a la carta de los relatores.