La detonación ocurrió junto a la tumba de Ramón Falcón, un militar y jefe policial que reprimió con mano de hierro las manifestaciones obreras de principios del siglo XX. La represión que ordenó en la Semana Roja de mayo de 1909 dejó decenas de muertos y heridos.
A unas horas del incidente en Recoleta, hubo otro ataque. Esta vez lanzado por un hombre de 26 años hacia la casa del juez Bonadio, que se encontraba en el interior de la finca. El artefacto, que arrojó por encima de la verja, no estalló. La policía detuvo al atacante. Bonadio se ocupa de la mayoría de las causas por corrupción contra la expresidenta y otros políticos kirchneristas.
A entender de la policía de Buenos Aires, ambos sucesos están «vinculados sin ninguna duda» a la proximidad de la cumbre de líderes mundiales que acogerá la ciudad el 30 de noviembre y el 1 de diciembre. El ministro de Justicia, Germán Garavano, cree que los explosivos en Buenos Aires están más bien relacionados con el debate presupuestario en el Senado.
Por otro lado, los ataques ocurrieron en una jornada de tensión en las calles por el debate del Presupuesto de 2019 acordado con el Fondo Monetario Internacional.
El Gobierno de Mauricio Macri anunció un fuerte operativo se seguridad desde los días previos a la cumbre que constará de más de 15.000 agentes, 12 kilómetros de anillos de seguridad y suspensión de transportes para garantizar que no ocurra nada.