Además encontraron que los planes de estabilización exitosos partieron de situaciones más robustas de la cuenta corriente (esto es la balanza comercial y de servicios neta de los servicios de deuda, básicamente) y del balance fiscal. Pero a su vez están precedidos por ajustes en las cuentas externas y fiscales. Por otro lado, respecto de la secuencia de las políticas insisten que primeramente deben corregirse los precios relativos. Y como corolario advierten que la estabilización permitió recuperar el crecimiento y a su vez empeoró el saldo de la cuenta corriente. Existen elementos fortuitos que pueden contribuir al éxito o fracaso del plan, en este último caso redunda muchas veces en una crisis cambiaria, de deuda y financiera.
Aquel aspecto de que una estabilización macroeconómica sea expansiva en el corto plazo es puesto en duda por Sergio Chouza, director de la consultora Sarandí. Aquella condición está sujeta a cómo se aplique el plan, a cuánta credibilidad tenga el próximo presidente y a factores exógenos también. Chouza advierte que será necesario trabajar sobre los precios relativos, sobre el mal funcionamiento del mercado de cambios y que debe aplicarse una política de ingresos robusta para recuperar algo del terreno perdido en estos ocho años. Como aspecto positivo señala “la mayor disponibilidad de oferta de dólares producto de más exportaciones agrícolas e hidrocarburíferas, que no necesariamente significará acumulación significativa de reservas ya que estas se verán comprometidas por las importaciones, pagos de deuda y nuevos juicios con el extranjero”.
Los informes de la consultora Sarandí recuerdan que los debates acerca de los planes de estabilización datan de fines de 2022, entonces se ponderaban los riesgos para el gobierno en gestión de aplicar políticas de shock y se conjeturaba sobre el actual “gradualismo” en materia anti-inflacionaria. “Claramente ningún mecanismo de salida de un régimen de súper inflación va a ser ideal, logrando la deseada moderación de precios sin ningún daño colateral”, se remarca en uno de esos informes. El éxito de la normalización macroeconómica terminará signando las posibilidades de crecimiento para el próximo año.
La consultora EcoGo también remarca la importancia de un plan de estabilización integral para solucionar el rasgo más problemático sobre la inflación local que era la inercia. El riesgo para esta consultora es la consistencia fiscal y no el potencial efecto recesivo del ajuste de precios relativos sobre los ingresos. “La corrección de precios relativos en forma gradual con una inflación corriendo al 6 por ciento no es posible sin acelerar la inflación”, remarcaron en diciembre de 2022, y tal enseñanza se aprendió por ejemplo en agosto pasado cuando se corrigió el tipo de cambio nominal y esto llevó a la aceleración inflacionaria de un promedio de 7,1 por ciento mensual en el primer semestre del año a 12,4 en el octavo mes.
Además del ajuste de tipo de cambio nominal y las tarifas, más equilibrio fiscal, el análisis de EcoGo sobre los planes de estabilización apunta: un overshooting de las tasas de interés de modo que la tasa de interés en pesos sea igual a la tasa en dólares corregida por la expectativa de devaluación, y ambas puedan arbitrar los movimientos de capitales aunque dificilmente puedan levantarse todos los controles. También hablan de la necesidad de desindexar el gasto público aunque esto represente un fuerte ajuste en las jubilaciones, para EcoGo es menester la consolidación fiscal para el éxito de todo programa macroeconómico. E incorporan un plan de competitividad como medida de mediano plazo.
Por Mara Pedrazzoli (vía Página 12)