En el trabajo mencionado se demuestra que los salarios están bajos en términos históricos, pero la pérdida de poder adquisitivo es bien diferente entre el periodo de Macri y el actual. En concreto, se destaca que “en la actualidad los salarios son bajos en términos históricos, pero no caen desde hace dos años”. Sin embargo hay dos períodos bien definidos: “Mientras que bajo el gobierno de Cambiemos, entre 2016 y 2019 los salarios de los trabajadores registrados perdieron un 12%, durante el gobierno del Frente de Todos perdieron un 2% en el primer año de pandemia, para luego estancarse”.
De esta forma el debate se centra entre la realidad de que ante un escenario de aumento de los precios se va hacia la lógica de la “ley del más fuerte” o a la preocupación de atender los grupos de población que tienen mayores dificultades promoviendo políticas de diferente tipo que atienda esta situación, lo que implica diferentes ámbitos de acuerdo o negociación.
La perspectiva del mercado de trabajo no es neutral y la atención de los efectos sobre los diferentes grupos es una realidad. Al respecto se marca que si bien no se logró con la actual Administración cumplir los objetivos, sí existió preocupación y se movilizaron recursos en la búsqueda de apuntalar ingresos. Los resultados no fueron uniformes y ni siquiera favorables a los más perjudicados en todos los casos porque la propia fragmentación del mercado de trabajo los superó.
La principal diferencia entre la evolución diferente fue el esfuerzo o prioridad en la agenda y cómo salir a atender la pérdida de ingresos reales ante la aceleración de la inflación, principal diferencia con las posiciones más neoliberales. Entonces, cómo se piensa en una propuesta como la de Milie donde se prescinde del Estado atender una realidad inflacionaria que va a estar presente, quién atiende la inflación sin políticas para cuidar ingresos.