El sistema tributario se mantiene, pero se vuelve más desigual y menos transparente. Con impuestos personales y directos está más claro qué pagan y quiénes pagan, mientras que se distorsiona el sistema con impuestos reales que son fácilmente trasladables y generales llevando a que quien termine pagando no sea la persona gravada y que sea su aplicación independiente de los niveles de ingreso recibidos.
Es un esfuerzo bajo y tendría bajo impacto. Desde el anuncio oficial se manejó un esfuerzo fiscal de 150 millones de dólares que beneficiarían a unas 80.000 personas y se mencionaron los efectos multiplicadores de esta medida expansiva. Existen una cantidad de condicionantes para que generen aumentos en la actividad. Más que un convencimiento personal, como afirmó el presidente en su discurso, es necesaria una estimación que supone una cantidad de condiciones. Es una reducción de impuestos que asciende -siguiendo estos datos- a un 0,2% del PIB pero que no necesariamente sería volcado totalmente en aumento del consumo y por lo tanto incentivo de la actividad económica. En este sentido, no sería esperable la generación de un incentivo a la actividad porque es bajo y puede haber múltiples reacciones de parte de la población que sea beneficiaria de la medida.
Se desconoce la institucionalidad del Comité Fiscal Asesor. Una institucionalidad que tiene relevancia y que es creada en este período saca un claro informe en el que alerta sobre la no conveniencia de la baja impositiva y se desconoce sin hacer mención y argumentar con la necesidad que requeriría rebatir este informe. Al decreto presidencial que afirma en su fundamentación que propende al manejo responsable de los fondos públicos y el avance en reformas estructurales que se demuestra que son “necesarias para apalancar un mayor crecimiento económico y bienestar hacia el futuro”, le podemos responder, con argumentos y con sus mismas estimaciones, que no se cumple ninguno de los tres ítems:
1) No existe un manejo responsable porque no existe un crecimiento que permita sustentar un aumento permanente de impuestos.
2) No hay una reforma estructural, el sistema se reafirma y se mantiene en su esencia, pero con diferentes parámetros.
3) No puede apalancar el crecimiento por ser de bajo impacto y no puede promover mayor bienestar si aporta a la regresividad del sistema.