El aumento fue generalizado a nivel de los países, pero el diferencial de Brasil: 41% del total regional, siendo el quinto destino a nivel mundial. Luego en el ranking regional vienen México (17%), Chile (9%), Colombia (8%), Argentina (7%) y Perú (5%=. A nivel de Centroamérica, Costa Rica se ubica primero luego de una gran caída en el 2023.
El sector servicios lideró la recepción de inversiones con un 54%, pero también aumentaron otros rubros como manufacturas y el de recursos naturales. En los servicios se destacaron “las inversiones en servicios financieros; electricidad, gas y agua; información y comunicaciones; y servicios relacionados con el transporte”.
Si se analiza en origen las principales inversiones, se destacan las de EEUU y de la Unión Europea. Un tema que ha sido centro en la IED ha sido la transición energética y las oportunidades que tiene la región en estos rubros.
La región se ha caracterizado por una importante debilidad en cuanto a los volúmenes de inversión, pero también los tipos de inversión y los sectores. Al respecto cabe destacar los comentarios del propio secretario ejecutivo de la Cepal,José Manuel Salazar-Xirinachs: “El reto de atraer y retener inversión extranjera directa que contribuya efectivamente al desarrollo productivo sostenible e inclusivo de la región sigue más vigente que nunca. Hay nuevas oportunidades en una era de reconfiguración de cadenas globales de valor y de relocalización geográfica de la producción ante una globalización cambiante”.
Surgen igualmente algunas alertas en relación con el futuro ya que el estudio afirma que si bien los indicadores son claros y acordes a la etapa postpandemia, no está claro si se mantendrá en niveles similares en 2023. El principal desafío es alinear la inversión al desarrollo y a la mejora del bienestar de la región, es decir permitir que las inversiones sean bien orientadas y tengan impactos en diferentes aspectos de relevancia tanto productivo, como de actividad como en lo social. Para eso se requiere de una fuerte política publica que atienda y oriente.
La Inversión Extranjera Directa (IED) es un concepto de relevancia y muy estudiado, se define como “una operación que involucra una relación de largo plazo en la cual una persona física o jurídica residente de una economía (inversor directo) tiene el objetivo de obtener una participación duradera en una empresa o entidad residente de otra economía (CEPAL, 2021). Se trata de una necesidad, desafío y riego a la vez. Al respecto la misma CEPAL destaca que la IED es fundamental para las regiones emergentes y en particular para nuestra región ya que es el mecanismo promover la inversión en infraestructura y la transición energética, de manera resiliente. Pero las instituciones existentes, la regulación y el Estado es fundamental para regular, orientar y generar las inversiones más adecuadas para cada realidad.