Este clima favorable, sumado a una década de inversiones significativas en el sector, la adopción masiva de siembra directa, el uso de semillas de alto potencial genético y la aplicación precisa de tecnología de monitoreo y fertilización, ha llevado a rendimientos promedio que superan holgadamente los 3.000 kilos por hectárea. Reportes de campo, especialmente en las zonas agrícolas del litoral, centro y sur, incluso registran picos de hasta 5.000 kilos por hectárea en secano (tierras de cultivo que no se riegan artificialmente), un indicador claro de la alta productividad alcanzada.
"La cosecha de soja de la zafra 2024/2025 arrancó con un panorama favorable: el clima seco y templado ha permitido avanzar con fluidez y los niveles bajos de humedad por ahora minimizan las complicaciones y sobrecostos del secado, algo relevante porque agiliza la logística," destacó recientemente la consultora Unicampo. En ese sentido, considera que ha mantenido sus proyecciones optimistas, señalando que estos rendimientos podrían establecer nuevos récords de productividad a nivel nacional.
La paradoja de los precios internacionales y la presión sobre la rentabilidad
A pesar de la producción sin precedentes, la ecuación económica de la zafra presenta un desafío significativo debido a los precios internacionales. La soja se ha mantenido en un rango moderado, cotizando alrededor de los US$ 360 por tonelada en los mercados de referencia. Este valor representa una disminución considerable en comparación con los US$ 440 por tonelada que se observaron en la campaña anterior, lo que ejerce una presión directa sobre los márgenes de ganancia de los productores uruguayos.
"Los precios no acompañan. La soja cotiza a US$ 360/ton, unos US$ 80 menos que el año pasado. Aun así, la enorme producción compensaría, aunque los ingresos por exportaciones podrían caer un 2% interanual, según proyecciones oficiales," reportó Agrolatam en un análisis previo a la consolidación de la cosecha.
Este escenario obliga a los agricultores a una gestión extremadamente eficiente de sus costos de producción, siembra, fertilización, fitosanitarios, y, crucialmente, de cosecha y poscosecha. Se estima que el rendimiento de equilibrio necesario para cubrir todos los costos operativos se ubicó en aproximadamente 2.600 kilos por hectárea, lo que implica que, si bien la mayoría de los productores lograrán cubrir sus gastos gracias a los altos volúmenes, la ganancia por unidad de producto será menor.