La Cepal destaca en lo laboral que en una realidad compleja de las economías y con políticas que no fueron las más deseables a nivel global macro, los mercados de trabajo de la región mostraron una recuperación en sus principales indicadores a nivel de actividad, ocupación y desempleo. Si bien hay una recuperación que llega a niveles pre pandemia, ya existían debilidades que atender. Son cada vez más evidentes las fragilidades, las debilidades y la necesidad de políticas de inversión.
Algunos aspectos que se pueden destacar es que el informe alerta que el rezago en la recuperación de la participación laboral puede sesgar a la baja las tasas de desocupación y, por consiguiente, sesgar al alza las tasas de ocupación. Para la Cepal, volver a los niveles anteriores a la pandemia dista de ser un resultado deseado, pues pese a las mejoras registradas en 2022, la recuperación de los países y de las actividades ha sido heterogénea, con elevados niveles de informalidad y persistentes desigualdades de género y etarias. Al respecto, en el año 2022 se registraron “caídas en la productividad y un estancamiento en los salarios medios reales”. Esto se da en un escenario poco optimista ya que tenemos menor crecimiento futuro y tasas de inflación relativamente altas. Un menor crecimiento de la actividad económica redundará en una desaceleración del crecimiento del empleo.
Las estimaciones para 2023 de la Cepal (2022) y la OIT (2023) son que el empleo crecerá entre un 1,0% y un 1,9%. Otro problema igualmente grave y con raíces muy profundas es la calidad del empleo, donde la realidad puede provocar que los trabajadores sean más vulnerables, tendrán menores niveles de protección social y se ubicarán en sectores menos productivos, lo que aumentará los niveles de pobreza y desigualdad en la región.