Contraofensiva grotesca
El gobierno respira con alivio ante la evidente liquidación judicial del caso Astesiano, un caso de corrupción sin precedentes en la historia reciente de nuestro país, que concluye, en la práctica, con un acuerdo abreviado con el exjefe de la seguridad del presidente, y sin ningún político de este gobierno indagado. Ninguno, pese a la abundante evidencia que habría permitido investigar a la plana mayor del Poder Ejecutivo. Pero además el gobierno respira y hasta sonríe porque el caso culmina con una contraofensiva por múltiples vías, cada una un poco más rebuscada que la otra. Todas insólitas o, mejor dicho, demostrativas de las capacidades del poder real. Una contraofensiva contra la oposición política – judicial – mediática en pinza que incluye el relanzamiento del caso Morabito, la indagatoria a Gustavo Leal por encubrimiento en el caso Astesiano, y las demandas por difamación e injurias interpuestas por la fiscal, Gabriela Fossati contra Fernando Pereira, el director de Caras y Caretas, Alberto Grille, y tres usuarios de la red social Twitter.