En mi humilde opinión, además, los firmantes le hicieron un flaco favor a la causa que los convocaba en este acto generoso de militancia tecnocrática, dicho con el mayor respeto que me merecen los que allí suscriben, muchos de los cuales conozco, respeto (a todos) y quiero personalmente: como no son 112 frenteamplistas, sino 112 economistas titulados y en ejercicio (90 % o más lo son), además frenteamplistas, que se suman a un coro que ya bajaba de las colinas del oficialismo y que alertan sobre la destrucción del país si se aprueba el plebiscito, como si la papeleta del Sí representara la afirmación del comienzo de los juegos del hambre, el inicio de un apocalipsis iterativo que nos llevará derechito al infierno, lo más probable es que produzca el efecto contrario en el electorado: porque el electorado, que hasta hace poquito se encontraba en una proporción significativa desinformado y, por consiguiente, difícilmente motivado a buscar una papeleta que prácticamente ningún sector va a ensobrar, ahora ese electorado sabe que se está jugando un partido importante, tan importante que hay un consenso sospechoso, como si se hubiesen diluido las contradicciones sociales.
Que el error no se siga profundizando
Ahora bien, señalado lo que, nuevamente, en mi humilde opinión, constituye un fenomenal error de la intelligentsia económica de la izquierda, sería bueno que ese error no se siguiera profundizando, subiendo el tono de los disparates intercambiados y redirigiendo la campaña de la izquierda, ya no a ganarle las elecciones a la derecha, sino a ganar un plebiscito contra otra parte del pueblo con sensibilidad progresista, de hecho, contra una parte muy vulnerable y vulnerada en sus derechos, como son los cientos de miles de uruguayos y uruguayas que no pueden creer que les posterguen la edad de retiro y otros tantos que sienten que una jubilación mínima que está por debajo del salario mínimo es insuficiente para poder transitar la vejez de modo decoroso, ya ni hablar de disfrutarla.
Ojalá no se pierda de vista la importancia de que en octubre o en noviembre la derecha, que ha demostrado ser muy antipopular, turbia en sus manejos y además profundamente clientelar en el manejo de los recursos del Estado, sea desplazada del gobierno. Porque si ello no ocurre, las cosas van a ir de mal en peor, porque seguirán gobernando para los malla oro cincos años más.