La liga acababa de volver a las canchas. El fin de semana pasado los partidos se suspendieron tras las denuncias públicas contra Paul Riley, exentrenador del Courage. Y esta vez fueron las jugadoras las que decidieron poner pausa al deporte para alzar su voz.
La postura del Courage
El propietario del Courage ofreció disculpas por el “fracaso” del equipo para crear un entorno en el que las jugadoras se sintieran a salvo. El comunicado de Steve Malik fue el primer comentario público del equipo luego del anuncio de la destitución de Riley. Las acusaciones sacudieron a la liga y condujeron a la renuncia de la comisionada de la NWSL, Lisa Baird.
Malik aseveró que después de adquirir el Courage en 2017, “llevó a cabo la debida diligencia”. “Tuvimos conocimiento de una investigación sobre el comportamiento del señor Riley en 2015 y posteriormente se nos aseguró que todo estaba bien”, escribió. “Durante su empleo con el Courage no tuvimos conocimiento de las acusaciones de acoso sexual o coerción. Cuando nos enteramos de las horribles acusaciones en los reportes de la semana pasada, las tomamos en serio y despedimos inmediatamente al señor Riley.”
Dos exjugadoras de la NWSL, Sinead Farrelly y Mana Shim, hicieron públicas las acusaciones de abuso, incluida coerción sexual. Las acusaciones fueron detalladas la semana pasada en una nota realizada por The Athletic.
El despido de Riley fue el más reciente de una serie de escándalos que involucran a la NWSL, la principal liga de fútbol profesional femenino de Estados Unidos.