El estadio de las utopías
Este fin de semana el FA celebrará algo más que un rito y cumplirá mucho más que una formalidad, a pesar de practicarlo con regular tradición. Dará fin a un largo proceso de elaboración colectiva del puntilloso programa de gobierno para el quinquenio que se sucederá a la elección presidencial del año entrante. Algo muy infrecuente -aunque no inédito- en las experiencias históricas de izquierdas y progresismos. Más de un millar de congresales desbrozarán en el Palacio Peñarol las 6.000 líneas de texto impresas en 140 páginas de formato tabloide que compilan el trabajo de 33 comisiones temáticas dando cuenta de la magnitud del desafío. Pero no es midiendo espesores como podría justipreciarse el complejo dispositivo procedimental de igualación de condiciones de intervención e influencia de los participantes, aunque la degradación creciente de la política (como asunto de la polis) mediante la seductora captura publicitaria de irresponsabilidad mandataria de las élites políticas se acreciente en el mundo mediante el marketing y la mediación audiovisual con consecuente desestímulo para estas prácticas. Si ya no resulta despreciable el borrador original, menos aún su complemento de enmiendas y rectificaciones que será sometido palabra por palabra a la consideración de los delegados en comisiones y posterior plenario. En última instancia, una nueva experiencia de elaboración colectiva y de participación igualitaria le opondrá terca resistencia a las tendencias a la burocratización, el esclerosamiento y la abulia que independizan a los representantes de sus representados.