Luego del encuentro de la Mesa, se emitió una declaración de cinco puntos en la que se reafirma en primer lugar que la cobertura de Seguridad Social debe tener «como principal eje temático» la priorización de los/as más vulnerables y a aquellos/as trabajadores/as que, en un futuro, podrían no acceder a las prestaciones que actualmente otorga el Sistema».
En segundo término se reafirma la naturaleza social de la reforma, afirmando que la misma «no puede hacerse sólo
desde la perspectiva de que cierren las cuentas públicas. La buena noticia de que las personas viven más -en promedio- en nuestro país, no puede considerarse aislada de los desafíos que está planteando el mercado de trabajo y la realidad en general, para gran parte de los trabajadores y empresas, para productores y cuentapropistas,
personas con discapacidad y aquellos que aún están en la informalidad, así como para los propios jubilados y pensionistas, y tampoco de las diferencias entre distintos trabajos como la construcción, domésticas, rurales y otros.
En tercer lugar se insiste en la «integralidad» de la reforma, «incluyendo a todos los regímenes contributivos y no contributivos, de todos los institutos de Seguridad Social del país».
El cuarto punto advierte que la mejora en la equidad del Sistema en su conjunto «debe incluir a la globalidad del sistema, a todos los subsistemas y no sólo al BPS».