El fuego en Notre Dame
La desgarradora imagen del derrumbe en llamas de la aguja de Notre Dame conmovió a tal punto la fina sensibilidad de los grandes privilegiados que en tan sólo 24 horas lograron sacar de sus insondables bolsillos 800 millones de euros para la necesaria reconstrucción del monumental templo. Un “vueltito” comparado con los 100.000 millones de euros que los Jilet Jaunes (Chalecos Amarillos) de Damigny (una pequeña población de la Baja Normandía) denuncian como evasión fiscal. Sus cálculos de pérdidas y transferencias de riqueza incluyen 4.000 millones más por la desaparición del “Impuesto de solidaridad a la fortuna” (ISF) que gravaba la totalidad del patrimonio de las personas físicas, medida con la que Macron inaugura su gestión. Agregan 40.000 millones del incentivo fiscal que las empresas reciben a través del “Crédito de Impuesto para la Competitividad y el Empleo” (CICE) sin mayor contraparte (http://www.fondation-besnard.org). En una dirección similar, aunque con otros énfasis, el grupo de activistas digitales Anonymous criticó a los multimillonarios y empresas como Gucci, Louis Vuitton, Total o Apple que donaron esos centenares de millones preocupándose más por los “símbolos de su poder cultural” antes que por las vidas humanas o la salud del planeta. La riqueza del Vaticano tampoco escapó a sus sátiras subrayando la hipocresía de la aceptación de la donación privada por parte del Papa (http://www.anonews.co).