Hasta el momento, la familia de 15 elefantes ha caminado junta a lo largo de 500 kilómetros. Se sabe que la madre del recién nacido y la cría abandonaron la manada de elefantes después de 5 meses de descanso colectivo. Los demás, emprendieron de nuevo su camino hacia el norte. El camino de la familia, sin embargo, no ha sido bien recibido por los pobladores de diversas ciudades y pueblos.
A su paso, se han comido sembradíos enteros de maíz y han destrozado graneros. En algunos casos, terminaron con las reservas de agua de algunos comercios locales para hidratarse. Hasta ahora, de acuerdo con emisora estatal CCTV, los daños de la travesía se elevan por encima del millón de dólares.
Zhang Li, profesor de conservación de mamíferos en la Universidad Normal de Beijing, asegura que este fenómeno se verá cada vez con mayor frecuencia. Esto se debe a que los seres humanos estamos invadiendo los espacios naturales de estas especies:
«Las zonas de amortiguación tradicionales entre humanos y elefantes están desapareciendo gradualmente, y las posibilidades de que los elefantes se encuentren con humanos aumentan de forma natural», explicó el experto.
Este éxodo hacia el norte no es una casualidad. Por el contrario, es posible que la familia de 15 elefantes haya necesitado desplazarse de manera forzada. Como consecuencia de la actividad humana y la expansión urbana irresponsable, éste y otros grupos de animales están perdiendo sus hábitats naturales, lo que les obliga a abandonarlos irremediablemente.
En contraste, la seguridad económica y física de las personas en los poblados que cruzan también se ve afectada. A la par, las autoridades chinas piensan aumentar la vigilancia de la manada de elefantes para evitar que ocasionen más destrozos. La especie, mientras tanto, se queda sin espacios para habitar.
Vía National Geographic