La última y definitiva de las aproximaciones a la figura del general vino de la mano de asumir responsabilidades en la conducción de la extraordinaria fuerza política que él supo construir. El Frente Amplio es una expresión colectiva que sintetiza luchas diversas y, como tal, no es sencilla de orientar. Allí, y hoy, la figura del “conductor conducido” cobra una especial relevancia. Como Martin Luther King supo decir, “un líder genuino no es el que simplemente busca los consensos, sino el que los moldea”. Construir esos acuerdos, con la gente y para la gente, bien puede ser la mayor de las lecciones que la trayectoria de Seregni nos ha legado.
No es exagerado afirmar que Seregni estaría, por cierto, orgulloso de lo que los gobiernos del Frente Amplio han logrado. Uruguay es, hoy por hoy, el país que mejor distribuye la riqueza en el continente con mayores grados de desigualdad del planeta. Juntos, hemos alcanzado hacer de esta “pequeña aldea” un faro progresista, de esperanza y de inclusión, en un mundo marcado por la incertidumbre, la desprotección de millones de personas que ven vulnerados sus derechos más fundamentales en un contexto de emergencia climática y ambiental que cuestiona las mismas bases de nuestra supervivencia.
Y, al mismo tiempo, Seregni sería duro e implacable en la crítica y la autocrítica a la que ahora debemos abocarnos, en el momento de un traspié electoral. En su último discurso, y apelando al dilema weberiano de la ética de las convicciones y las responsabilidades, el veterano líder llamó a una reconstrucción moral de nuestro país. Gracias a él, podemos recordar que en un sentido profundo, ética y política forman una unidad que lo es todo, porque en su convergencia representan una misma cosa: la lucha por el bien común.
Su Frente Amplio ha gobernado durante 15 largos años. Los cambios han sido profundos, estructurales en muchos sentidos, tanto que me atrevería a referirme a ellos como transformaciones; aunque las deudas sociales, profundas y diversas, nos duelen y nos interpelan. En la derrota electoral se abre una etapa en la que los balances y procesos de revisión y de autocrítica necesariamente ocuparán un lugar protagónico, y es por eso que recordar a Seregni es la tarea del ahora.
En lo que viene, en esta larga mañana siguiente, el legado de nuestro general será absolutamente imprescindible. Este Frente Amplio, totalmente suyo (y por eso, de todos y todas), está preparado para estar junto al pueblo uruguayo en la defensa de todo lo logrado y reafirma su compromiso de ser la fuerza política en la que los obreros y obreras de la construcción de la patria del futuro dirán “presente”. Hoy, como siempre y más que nunca, escuchémoslo, aprendamos y continuemos su lucha, que es la nuestra.
Salud, ¡general del pueblo!