El linchamiento
Lo que se está haciendo con Sendic es una canallada sorprendente e indigna en la tradición política del país. No me estoy refiriendo a los medios de la derecha, porque la mentira es su hábito más notable: cuando hablo de indignidad hablo del sistema político, que casi siempre ha sido respetuoso de los hombres públicos, de su intimidad y de su honor.