Las Fuerzas de Defensa de Israel sostienen que sus ataques están dirigidos contra Hizbulá.
Las acciones, tanto de Israel como de Hizbulá, se han ido incrementando, y se teme que el conflicto pueda convertirse en una guerra abierta o, incluso, una regional.
Las hostilidades se intensificaron después de que el Ejército israelí atacara a finales de julio pasado un edificio residencial del sur de Beirut para eliminar a Fuad Shukr, un alto cargo de Hizbulá presuntamente implicado en el bombardeo del pueblo druso de Majdal Shams, en los Altos del Golán, ocupados por Israel, que mató a 12 menores y dejó 30 heridos a mediados del mismo mes.
Además, los días 17 y 18 de septiembre, en distintas partes del Líbano se produjeron explosiones de dispositivos electrónicos, incluidos buscapersonas y walkie-talkies, que dejaron más de 37 muertos y casi 3.000 heridos, según los últimos datos oficiales.
Hizbulá y las autoridades libanesas acusan de esas explosiones a Israel, que no ha confirmado ni negado hasta ahora su implicación.
Unas 5.000 personas en el Líbano resultaron afectadas por los ataques aéreos de Israel contra este país árabe en menos de una semana, informó este lunes el ministro interino de Salud libanés, Firas Abiad.
Este martes, al menos seis personas murieron y otras 15 resultaron heridas a causa de un ataque aéreo israelí a una casa residencial en un suburbio del sur de Beirut, comunicó el Ministerio de Salud libanés. (Sputnik)