Para desarrollar este trabajo se realizó “relevamiento sistemático” de “recopilación y revisión de la información obtenida diariamente” en El País, Búsqueda, La Mañana, El Observador, Correo de los Viernes, La República, Semanario Voces, La Diaria y Semanario Hebreo. Con este estudio el PCU “pretende, en su forma inicial, relevar todas aquellas informaciones periodísticas cuyo objeto refiera a nuestra organización y/o su trabajo político”. Precisa que el objetivo del trabajo “es de especial relevancia política e ideológica, relevancia que adquiere mayor intensidad en las condiciones actuales del escenario político general del país”. Fueron analizados todos los artículos que toman como referencia, directa e indirecta, “al trabajo del Partido y sus militantes”. El material periodístico se ordenó atendiendo a la cantidad de artículos cuyo objeto central sea la organización y/o sus militantes, así como la valoración negativa o positiva de lo referido, temas de los artículos, personalización (individualización) de militantes y/o representantes políticos de la organización, número de menciones directas a la organización y a sus militantes, cantidades de artículos según el medio de prensa que lo produce, su clasificación en negativo, positivo o neutro, así como su ubicación en el medio en cuestión (tapa/interiores), principales autores de las noticias.
Hostilidad recurrente
Considerando la cantidad de notas producidas por cada uno de los medios referidos como un indicador de la atención que se presta a la organización y/o sus referentes, “el medio que más destaca es el diario El País.
En efecto, el 44,38% de las notas han sido producidas por este medio de prensa”, señala el estudio. Le siguen en importancia, La Diaria y La República, quienes “producen el 17,13% de las notas producidas. Mientras que El Observador es responsable del 5,89% y el semanario Búsqueda del 5,33%, seguido de cerca por El Correo de los Viernes con el 4,91%”. Indica el PCU, en referencia al lugar que ocupan las notas del diario El País, que se revela “la continuidad de una tendencia histórica, al tiempo que revela, cuando lo que se analiza en las notas producidas es su positividad o negatividad, la permanencia en el tiempo de una clara hostilidad política e ideológica”. “No se trata, como se comprende, de un “descubrimiento”, revela la insistencia del medio en dar “seguimiento” a todo aquello que se relacione con la organización política”, agrega el documento. Para el Partido Comunista que este “seguimiento” lo realice “el medio de mayor tiraje nacional” muestra “a las claras una definición de sus políticas noticiosas”.
Esto cobra mayor relevancia para el PCU “cuando el análisis se concentra en la descripción del tipo de notas, su frecuencia y el carácter de las mismas.
Durante el semestre mayo-noviembre, se constata un promedio de 100 notas mensuales, donde de una, u otra forma, el partido es mencionado como parte del contenido de las mismas”. Señala que no todas las notas que se publican se presentan en el formato “noticias”. Destaca que dentro de las modalidades relevadas “aparecen editoriales, artículos de opinión y notas sobre otras temáticas en las que aparecen menciones indirectas a la organización”.
En negativo
Una de las evaluaciones realizadas por el equipo de monitoreo tuvo como objetivo caracterizar las notas producidas según lo que se define como su ubicación en cuanto a positividad-negatividad. “En la metodología de trabajo asumida, una nota es evaluada como “negativa” cuando aparece de forma expresa, ya sea directa o indirectamente, un ataque al Partido y/o sus afiliados, cuando se utilizan léxicos negativos, tanto para referirse al nivel institucional de la organización como cuando se refiere a caracterizaciones personales de sus dirigentes y/o militantes, en función de las tareas que los mismos desempeñan”, agrega. “La clasificación empleada identifica la presencia de factores de manipulación utilizados”, subraya. Agrega que la evidencia disponible “permite afirmar que existe, en general, una tendencia a que las notas relacionadas con la organización y/o sus representantes tengan un predominio de negatividad importante”. Encuentra el estudio “notables diferencias” en el tratamiento que hace La Diaria respecto a El País, lo que revela cómo El País continúa siendo fiel a su histórico perfil anticomunista. Es excepcional encontrar, en el medio histórico de la derecha nacional, notas que sean susceptibles de calificarse como positivas, su tendencia predominante es hacia la negatividad en los contenidos e intencionalidades de las mismas”. Considera como “típicas” de este medio las “notas dedicadas al Partido en su sección Editorial, así como la presencia de columnas de opinión, la mayoría de las cuales llevan la firma de periodistas de franca y abierta animosidad hacia la organización, dato este que cobra mayor relevancia cuando se observa que algunos de los periodistas productores de dichas notas siempre lo hacen en una perspectiva negativa y de franco enfrentamiento a la organización”. Un análisis más fino de la información revela que “las notas destinadas a los representantes de la organización tienen básicamente el formato de noticias, seguidas de los editoriales”. Advierte el documento que la inexistencia de “estudios específicos anteriores” a lo estudiado “limita de cierta forma el marco comparativo y de alguna forma limita también la producción de hipótesis explicativas sobre este comportamiento de los medios, más allá de lo que la evidencia histórica y teórica aporta”. Precisa que este tipo de información se desarrolla en el primer año de un gobierno “cuya característica fundamental viene siendo la construcción de un relato de alta hostilidad hacia el movimiento político representado por el Frente Amplio, las organizaciones sindicales y el movimiento social en general”, lo que a juicio del PCU “amerita su seguimiento”. Para los comunistas se observa una mayor intensidad de la lucha de clases y de las “mutaciones que se producen en los terrenos en que históricamente ellas se expresaban”. Es así que “una de esas mutaciones hace ya tiempo ha tornado al territorio de la prensa y la producción noticiosa e informativa, en un escenario relevante al que debe atenderse. Allí también se produce historia y junto a ella, memoria. En la defensa de esta dupla lo que se juega, lo que se ha jugado siempre, es el futuro”.