El pensamiento de Batlle y Ordóñez y el ser nacional
El pensamiento de los reformistas (así eran tildados en los primeros tiempos), que muchas veces ha sido malinterpretado y radicalizado, viene de varias raíces bien definidas, en general, por los autores. Batlle se consideraba un reformista, por tanto, negaba la violencia de una revolución para cambiar lo establecido. En su humanismo, traducido en su confianza en el hombre para generar cambios en paz, dentro de una estructura más o menos liberal y democrática, el voto aparece como un arma más eficaz que la violencia. En consecuencia, negaba uno de los preceptos básicos del socialismo: la lucha de clases. En El Día escribió: “No hay que proclamar ni aceptar esas doctrinas de infortunio y de muerte. En todas las clases hay hombres buenos y hombres injustos, y en todas, la mayor parte de ellos renunciaría con gusto a una porción considerable de lo que posee si se aplicara un plan de vida que asegurara el bienestar de todos”. De este modo consideraba la justicia social conciliada con la libertad social. El Estado aparece entonces como el hacedor de esta redistribución, a través de las leyes sociales, defendiendo a los “más débiles”: mujeres (ley de divorcio), ancianos (pensiones), niños (educación secundaria), enfermos (asistencia pública), obreros (ley de ocho horas). “El escudo de los pobres”, que hacía que los ricos sean menos ricos para que los pobres sean menos pobres. Escriben José Pedro Barrán y Benjamín Nahum: “El Estado reformista no pretendía destruir el sistema, sino sus excesos”. A su vez, la función del Estado era la de defender el “patrimonio” nacional. De esa forma las nacionalizaciones, estatizaciones y el proteccionismo (tenue en general) serán también una forma de reformismo. Las reformas estructurales del sistema tenían que ver con el Estado (colegiado, educación, secularización) y una reforma en los partidos. La democratización para Batlle debía nacer desde la ciudadanía, a partir de los clubes seccionales (a las que Batlle daba el estatus de escuelas de civismo), los comités departamentales, la Comisión Nacional, el Comité Ejecutivo Nacional hasta llegar a la Convención del partido.