Todo ello mientras el Pit-Cnt comenzaba con las palabras de la primera oradora.
De esta manera, en 45 minutos, y por redes sociales, un 1º de Mayo, el gobierno anunciaba y cerraba en un solo acto, su segundo gran volantazo político, si consideramos que el primero fue la salida de Ernesto Talvi de la Cancillería, aunque en circunstancias mucho más previsibles que estas.
¿Por qué se eligió el 1º de Mayo para sacar a uno de los ministros más emblemáticos de la gestión de gobierno? ¿Se buscó evitar el impacto mediático que hubiese significado hacerlo un lunes a las 6 de la tarde antes de los informativos de TV? ¿Se evitó exponer a Bartol a los micrófonos que inmediatamente hubiesen ido a buscarlo para preguntarle los motivos de su salida? ¿O mostrar la cara de alegría de Martín Lema agradeciendo por la oportunidad que tanto venía esperando? ¿O acaso se intentó frenar el impacto de los discursos del Pit-Cnt, quitándoles protagonismo, para dar una noticia que ya había quedado resuelta 24 horas antes?
Son las preguntas que quedaron en el aire y que seguramente no tendrán respuesta.