Minutos después de la conferencia de prensa, comenzó a circular en las redes sociales, dos reacciones vinculadas a la situación de emergencia sanitaria y la conferencia de prensa.
La primera, y más relevante, es la reacción de docentes de diferentes niveles de enseñanza quienes, con razón afirmaban que las clases no se habían suspendido y que todo el personal docente se encontraba trabajando bajo las modalidades virtuales que cada nivel de enseñanza exigía.
La reacción de los docentes, a los dichos del Presidente de la República, es sostenida por el argumento de que el planteo del Poder Ejecutivo con respecto a las clases, lo único que hacía era invisibilizar el trabajo que, desde la declaración de emergencia sanitaria, se viene realizando por parte de todos los planteles docentes en los diferentes niveles y modalidades de enseñanza.
Se puede ser «benevolente» con el Presidente y aceptar que se estaba refiriendo, solamente a la asistencia, pero ese ejercicio de benevolencia sostenido bajo la invisibilización del accionar docente en estos tiempos, no es de recibo.
La pregunta principal con relación a esta cuestión es ¿Por qué no estaban presentes el ministro de Educación o las autoridades de dirección de la enseñanza en la conferencia de prensa?
Parecería, de «orden» sus presencias, para completar, al menos por anoche, el juego de gestualidades que esta escena ya instituída, como «marca del gobierno» nos trasmite (es el mismo Presidente, o sus representantes vicarios, quienes se encargan siempre de repetir este estribillo de la transparencia que «significan las conferencias de prensa»)
¿Conoce el Presidente que, desde la declaración de emergencia sanitaria, los docentes de diferentes niveles de la enseñanza, han mantenido su trabajo y sostenido su ejercicio docente a través de las múltiples modalidades que las plataformas digitales, en primer término el Plan Ceibal, permiten?
Por respeto a su investidura, se debería suponer que sí, del mismo modo que se debería suponer que tiene conocimiento de que, en medio de la austeridad a la que nos convoca, se ha realizado un llamado a compra directa de mobiliario diverso para la estancia de Anchorena.
¿Conoce el Presidente cómo y cuánto están trabajando nuestros docentes?
¿Considera el Presidente que es una señal de «austeridad» gastar, aunque sea un miserable peso, en mobiliarios para una estancia que no es central en la vida del país?