La izquierda y la centroizquierda todavía disputan algunos centros importantes, como San Pablo, Recife y Porto Alegre. Pero en casi todas ellas, el relevo al deteriorado PT llegó de la mano del PSOL, ala izquierda del PT que fue expulsada del partido de Lula tras negarse a votar una ley liberalizadora del sistema previsional.
Por primera vez desde 1985 los candidatos del PT han sido barridos de la escena política, sin lograr entrar en la conversación en ninguna de las grandes ciudades, salvo las capitales de Pernambuco y Espíritu Santo (respectivamente Recife y Vitoria).
Pero la principal derrota del PT se dio en lo que fue su bastión histórico, la ciudad de San Pablo, que moviliza nueve millones de electores y en la cual, el candidato del PT, Jilmar Tatto, obtuvo el 8,6% de los sufragios.
En San Pablo, la definición de las municipales se dará entre Bruno Covas, actual alcalde del centroderechista Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) y el emergente PSOL, que lleva como candidato a Guilherme Buolos, líder de los Sin Techo y conectado con los movimientos sociales dejados de lado por el PT en su último período de gobierno. si bien Covas se impuso a Boulos con una diferencia relativamente amplia en la primera vuelta (32,8% a 20,2 %), la diferencia se reducirá en segunda vuelta gracias al apoyo que el travalhismo y el PT brindarán al candidato del PSOL, que en San Pablo obtuvo la mejor votación de sus 16 años de historia.
El PSOL también será protagonista de la segunda vuelta en Belem, capital del enorme Estado de Pará, dónde su candidato, Edmilson Rodrigues, obtuvo en la primera vuelta con un 34% de los votos, disputando la alcaldía ante el candidato bolsonarista Everaldo Eguchi, que alcanzó un 23%.
En definitiva, en las municipales de hoy se enfrentarán la vieja derecha con la nueva izquierda, emergidas del desplome electoral del bolsonarismo y del PT. Parece ser que el diagrama político de un nuevo Brasil comienza a perfilarse.