El encuentro
La pieza se encontraba a unos siete metros de profundidad y a 150 metros de la Costa. Inicialmente el buceador consideró que el metal podría tratarse de un lingote de cobre de los que se habían extraído de un yacimiento cercano en la bahía. Luego se dio cuenta que sus bordes eran plateados. Resolvió avisar a la Ertzaintza que inmediatamente activó los procedimientos necesarios para la protección del valioso descubrimiento.
Después de estudios practicados se logró determinar que la pieza posee un elevado valor arqueológico. Siendo, además, la primera que cuenta con estas características encontrada en aguas del País Vasco.
Xabier Alberdi, historiador del Museo Naval, afirma que es un valioso lingote de plata similar a otros que se ha encontrado en lugares como Andalucía. Seguramente procedente al comercio ilegal, una práctica habitual entre los siglos XVI y XVIII, tiempo en que el imperio español obtuvo dominio en América. Alberdi considera que la pieza entró a través de un contrabando ya que no tiene sello ni marca alguna. Estos eran necesarios para pagar derechos e impuestos en España pero fueron claramente obviados.
El experto considera que la plata extraída de América de forma ilegal superó largamente a la que se hizo de forma regular. El lingote de plata se encuentra ahora en Gordailua dónde también se encuentran otros objetos hallados en el yacimiento de Iturritxiki.
En la década del 90 se llevaron a cabo varias expediciones arqueológicas que hicieron posible localizar una decena de lingotes de cobre en el fondo del mar, además de otros objetos como un ancla triangular y un gigantesco mástil con refuerzos de anillos de metal.
Desde entonces se han extraído unos 4.000 objetos derivados de hundimiento de barcos mercantes de más de 400 años, como cañones y sus balas, calderos, agujas, monedas y un compás marino.