Entonces la memoria se abre, pasará por diferentes personajes que -nos cuenta mientras apura el café- fueron fundamentales en su andar por la vida. Son ciertos, inventados o exagerados, no se sabrá. Comienza por su padre un subastador vehemente, que no logra entender del todo las modas y el arte de antaño. Luego le toca al Dayub joven, en patineta, sufriendo el primer desengaño amoroso; después llega a escena el tío referí; otro que fue guardavidas y el abuelo, su nono, con el acordeón y el poncho a cuestas.
A todos los presentará el Dayub adulto, que los recuerda, los homenajea y de paso nos ofrece una clase magistral de actuación. La puesta a cargo de César Brie es bellísima. Combina objetos, juegos lumínicos y un objeto escenográfico fundamental, del que surgirán distintos cajones cargados de historias.
El mundo es de los que se animan a “perder el equilibrio”, dice ni bien comienza la obra, cuando desde la platea se viene acercando. Dayub se anima a perder el equilibrio, a ponerse en riesgo.
Es el mismo Dayub que comandó un verdadero fenómeno teatral como Toc Toc, que lleva un récord de funciones y espectadores pocas veces registrado en la historia del teatro argentino. Pero Dayub salió de su zona de confort y en 2018 se arriesgó con El Equilibrista, este unipersonal (multipremiado en la vecindirectora orilla) que estará en Montevideo, en la sala Campodónico de teatro El Galpón del 30 de agosto al 2 de setiembre a las 20 horas.
A lo largo de la charla no podemos dejar de preguntarle sobre el fenómeno de la obra que dirige, Inmaduros, la exitosa comedia encabezada por Adrián Suar y Diego Peretti que lidera el récord mensual de venta de entradas. Nos confiesa que si bien le gusta asumir riesgos, cuando le ofrecieron dirigir la obra, lo primero que dijo fue rotundamente no. Los productores le pidieron que pensara e insistieron a tal extremo que les dijo: “Bueno, denme un día, pero seguro que va a ser no”. Acto seguido -le cuenta a Caras y Caretas- que recibió el llamado de su representante (que coincidentemente es el representante de Suar y Peretti) que le recriminó: “Quiero creer que es una broma, vas a aceptar, ¿verdad?”.
En definitiva, Dayub aceptó el desafío y hoy nos confirma que fue una doble satisfacción: “Dirigir a dos actorazos como Adrián Suar y Diego Peretti fue un aprendizaje compartido con un resultado final que me gusta, la obra está muy bien, y el éxito de taquilla lo afirma día a día”. Lo consultamos sobre la posibilidad de que Inmaduros venga a Montevideo cuando comience su gira el año próximo. Nos adelanta que la posibilidad está, pero es difícil, por su escenografía inteligente, aunque dejó una puerta abierta.
Antes de despedirnos, Mauricio Dayub se emociona al hablar de la familia que quedó en Italia, la que conoció no hace demasiado tiempo, la de ese nono que toca el acordeón en escena y la de la abuela Giuseppina, que está presente en su corazón siempre y sobrevuela toda la obra.
Nos dice que El Equilibrista pretende ser también un homenaje a todos esos italianos, españoles, irlandeses y tantos otros europeos que un día bajaron del barco y se asentaron en nuestras tierras. Por último, nos habla de su permanente preocupación por la difícil situación que muchos argentinos están atravesando y otra vez se están yendo.