Nos hemos desprendido de algunos activos y tenemos un crédito importante del Banco Mundial; a través del Banco Santander, pero con garantía del Banco Mundial. Hace pocos días inauguramos en la terminal de Buenos Aires 415 cocheras subterráneas que tienen hasta un medidor de oxígeno. Si baja el oxígeno, inyecta oxígeno. Eso no lo tiene nadie en Sudamérica. Y pusimos lo último que había en seguridad.
Además se viene la torre de unos 18 pisos de altura junto a la terminal.
Será un hotel y también tendrá habitaciones residenciales. Las obras en la terminal de Buenos Aires van muy bien. Ahí estamos construyendo 88.000 metros cuadrados. Será la terminal de ferrys más importante del mundo.
La inversión en el nuevo buque permitirá una reducción de 37.545 toneladas de dióxido de carbono al año. Buquebus invertirá U$S 14 millones en infraestructura para las estaciones de carga y transmisión de electricidad. En Uruguay lo hará en convenio con UTE.
¿Cuándo llegará el nuevo barco?
Estará terminado para fin de año en Tasmania, Australia. Está siendo construido en los astilleros de la empresa Incat Tasmania Pty Ltd. y llegará el próximo febrero. Demora 60 días en hacer el viaje. Vendrá por una ruta cruzando el océano Pacífico, lo más cerca de la Antártida posible, hasta llegar a un puerto en Chile en el estrecho de Magallanes. Después sale por el Atlántico y llegará acá. Su nombre homenajea a la gran actriz uruguaya China Zorrilla.
¿Será el primer barco en su tipo?
Sí, es el primer barco eléctrico. Hay barcos eléctricos, pero son lanchas chicas. Es un barco muy importante, tendrá una capacidad de 2100 pasajeros y 225 autos. El gran desafío que tiene este barco son los propulsores. Son cuatro con motores eléctricos. El barco tiene más de cinco mil baterías de litio, pero son pequeñas, finitas y se ubican en distintos compartimentos. Estas baterías vienen de Noruega.
¿Y cómo ve el futuro de la movilidad en el Río de la Plata?
Buenos Aires, Colonia, Montevideo y Punta del Este son de los mejores lugares que hay en el mundo. Y Uruguay es un país ejemplar. Es un país equilibrado que atrae mucho, sobre todo para quienes vienen a pasear y para quienes quieren invertir. Hay mucha infraestructura turística. Lo vemos en Punta del Este, en Colonia, con el puerto nuevo. Nuestro barco nuevo traerá muchos más turistas. Nuestro objetivo es enriquecer a Colonia, en el sentido de traer mucho más turismo por la novedad del barco eléctrico y por su alta capacidad.
¿El nuevo barco hará el trayecto Colonia-Buenos Aires?
Exclusivamente. Ya que nuestro nacimiento fue en Colonia, que después de la pandemia quedó muy golpeada, queremos ayudar a reactivarla.
¿Cómo evalúa las mejoras en el puerto de Colonia?
El puerto está bien hecho por el Estado. Tiene un problemita con la capacidad de una nueva manga de salida y entrada de pasajeros, pero está muy bien hecho. Ahora le incorporamos la inversión privada con el nuevo barco.
¿Y en Buenos Aires?
En el puerto de Buenos Aires estaremos inaugurando, a fines de septiembre, aunque parezca mentira, varios miles de metros cuadrados de jardines. Será el puerto del mundo con más jardines, habrá 3000 mil metros de jardínes. En vez de hacer solo un edificio y hormigón, estamos haciendo muchos jardines. Además, el nuevo barco tiene cero emisión.
¿Cómo se carga la energía que utilizará el barco?
Ya tenemos un tratado con UTE, que nos proveerá el 100 % de su energía renovable. En Argentina será alrededor del 40 % de energía renovable. El contrato con UTE implica que vamos a cargar en el puerto de Colonia. Mientras está en puerto se recarga de energía, 20 megas en 60/70 minutos. Será el cargador de electricidad más grande del mundo en tan poco tiempo. En Uruguay lo hacemos con la empresa pública UTE y en Argentina con la empresa privada Edesur. Allá tenemos un contrato para firmar en pocos días con una planta de energía solar en La Rioja.
La propuesta de hace algunos años de una nueva terminal en el viejo dique Mauá, ¿quedó descartada?
Sí. Era viable y teníamos un préstamo de 200 millones del Scotiabank de Canadá, que obviamente había que amortizar y pagar. Teníamos un proyecto viable con un paseo público y recuperación patrimonial del sitio, pero quedó descartado.
Buquebus acaba de presentar una propuesta de nueva terminal junto a la terminal que hoy tiene en el puerto de Montevideo. ¿Cómo es la relación con las nuevas autoridades de Uruguay?
El recibimiento de las autoridades sobre la nueva terminal ha sido muy bueno. Es una obra muy importante, con una conexión aérea en tres niveles para pasajeros desde el puerto hacia un edificio abandonado junto al de la Administración Nacional de Puertos (ANP), otro pasaje para autos hacia la calle y, encima, otro nivel con jardines desde donde se podrá admirar toda la magnitud del puerto. La propuesta fue muy bien recibida por la nueva ministra de Transporte y Obras Públicas, Lucía Etcheverry, y su equipo.
López Mena ya había participado en Buenos Aires en una reunión del Consejo Interamericano de Comercio y Producción, donde expuso el entonces candidato Yamandú Orsi. Tras el triunfo del Frente Amplio, durante la transición, en febrero mantuvo una reunión en el edificio Plaza Alemania con Lucía Etcheberry, la ministra designada para estar al frente del MTOP. En aquel momento, en declaraciones a la prensa recogidas por El Observador, sugirió que sería "estupendo que el Gobierno de Orsi le diera a la empresa la concesión de la terminal en el puerto de Montevideo. Nosotros tenemos mucho crédito del Banco Mundial y podríamos hacer inversiones importantes". También afirmó aquel día que "el Estado siempre es lento y hay cosas que el privado quiere para mañana", y se quejó de la tasa fluvial del sistema migratorio que impuso el Gobierno de Lacalle Pou en 2024 para financiar el nuevo sistema de control fronterizo en los puertos de Montevideo y Colonia, cuyo precio fijado se trasladó a los pasajeros. "Las empresas estamos cansadas de que nos cobren cada vez más impuestos".
¿Cómo ve el inicio del nuevo gobierno uruguayo?
Lo veo bien. Al señor presidente actual lo conozco de cuando era intendente. En la pandemia sacamos los asientos en los buses y los usaba la Intendencia para recorrer los pueblitos de Canelones, haciendo hisopados primero, y después para la vacunación.
¿Cómo ve al Uruguay?
Creo que es un país con una democracia fuerte y muy buena fama en el mundo. Desde mi humilde opinión, tiene una deuda externa con sus intereses que se ha convertido en algo bastante importante. Hacen falta inversiones y que la gente no emigre, porque los jóvenes emigran y eso es preocupante, si bien en algunas épocas emigró mucha gente. Yo me acuerdo de que viví en Buenos Aires de chico y tenía muchos amigos uruguayos que vivían allá. También me preocupa la pobreza infantil. Y preocupa ver más pobres, se ve porque hay mucha gente en situación de calle. Ahí hay que hacer algo fuerte.
¿Qué otro aspecto debería mejorar nuestro país?
La educación. Cualquier persona que aspira manda a sus hijos a los colegios privados. Por eso hay que mejorar la escuela pública, eso es elemental, que sea de tiempo completo y con alimentación. Hay que hacer una revolución ahí, no hay que temerle a la palabra revolución en la educación pública para los que más necesitan. Sé que es muy fácil decirlo y no tan sencillo resolverlo. Yo soy de la escuela pública. El que iba a la escuela privada era porque lo echaban y los padres tenían que pagar la privada, que era muy inferior a la escuela pública. Eso pasaba en la Argentina y acá también.
¿Y cómo ve la Argentina hoy?
Sinceramente, fue tan golpeada en los últimos 60 años o 70 años… Pero hay que recuperar. Yo creo que hacen falta 30 años de buen gobierno, de cualquier índole, pero que siga una matriz, que si cambia de derecha a izquierda pero con una matriz que se siga, con mejor educación pública, con apertura de nuevas fuentes de trabajo y la incorporación de nuevas tecnologías para lograr que la gente tenga oportunidades. Yo soy producto de las oportunidades. Empecé a trabajar a los 13 años como cadete limpiador de baños de una fábrica de camisas. Soy producto de una generación que tenía oportunidades. Hoy es más difícil. También la tecnología te obliga a tener conocimientos, sobre todo a los jóvenes. Ese es un gran desafío para los Estados.
Uruguay tiene muchas cosas a favor, pero la pobreza extrema aumentó y tiene menos habitantes. Y seguramente los que se fueron estaban más preparados. Y bueno, algo hay que hacer. Es un tema para los políticos, que traten este tema independientemente de las ideologías, porque uno puede debatir ideologías, pero la gente tiene necesidades de educación y de trabajo.
¿Cómo es su relación con los partidos políticos en Uruguay?
Yo creo que el tema de la honestidad de la política es muy importante, independientemente de que sea de izquierda o de derecha. Hay que hacer lo que necesita la gente. Hay que dar oportunidad de adquirir y aplicar conocimientos. Hay que hacer una política para los próximos veinte o treinta años que sume puestos de trabajo, que sume cada vez una mejor preparación en las escuelas del Estado. Es un desafío muy grande. La revolución tecnológica nos pone a todos, me incluyo, con un desafío enorme. También que el Estado facilite y no complique a la inversión. Con el nuevo barco nosotros estamos llevando gente de acá para que se prepare, se capacite y enseñe, porque son muy inteligentes. Tenemos expertos en nuestros barcos que son de lo mejor. Van cuatro o cinco meses antes de que llegue el barco, preparándose para educar a otros jóvenes de la Escuela de la Marina Mercante. En ese sentido, nuestros barcos han sido como una escuela. Mucha gente que hoy es práctica de puerto empezó de oficiales jóvenes con mucho éxito en Buquebus. Es que ya somos una empresa con 45 años de existencia.
¿Cómo ve la relación entre Uruguay y Argentina?
Yo creo que Uruguay tiene su personalidad como sociedad y es buena. Argentina tiene un nuevo gobierno, ya un poco cambiado de estilo, pero la economía argentina está mejorando, ya te lo dice alguna gente, porque también hay gente que no está de acuerdo en eso. Así es la democracia, hay gente que está descontenta, protesta y entonces hace ver al político que vive una realidad distinta. Creo que la democracia es mucho mejor que cualquier dictadura. Estoy convencido de eso. Una vez que hubo dictadura nos fue mal tanto en Uruguay como en Argentina. Argentina está mejorando y no veo el riesgo en ciertas declaraciones de Milei; son personalidades y tienen su manera de ser. Yo no me siento capaz de juzgar, porque mi capacidad sobre eso es muy limitada. Hoy la economía está mejor en Argentina. Ahora, ¿qué pasará en el futuro? No sabemos porque todavía hay países muy poderosos. Hay guerra en una parte del mundo. Vamos a ver si se queda ahí. Ojalá que termine, pero es un peligro. Hoy se puede destruir desde muy lejos cualquier otro país. Es una guerra mucho más destructiva que la última Guerra Mundial, que fue muy destructiva, pero las armas han expandido sus impactos con la tecnología.
Mejoran la capacidad de matar.
Eficiencia de matar. Por eso hacen falta dirigentes maduros en todo el mundo que se sienten a negociar y no usen las armas, que discutan. Pero eso no depende mucho de nosotros. Destacaría al Río de la Plata como un lugar de paz. Y esto es lo que tiene de bueno esta región; tenemos una región que transita por procesos democráticos. Yo creo que hay que cuidar que siga siendo así y eso nos puede traer ventajas. Quiero que se termine la guerra, muere gente y eso es lo peor. Aquí tiene que ser una región de paz y de discusiones abiertas sin que nadie se ofenda; que la izquierda y la derecha discutan, pero con el objetivo de mejorar las cosas.
Buquebus en un momento intentó incursionar en el tema aéreo. ¿Eso lo descartó?
Sí, sí, sí; ya no. Por mi edad, si bien me siento espectacularmente bien, eso me quedó atragantado porque iba bien la empresa. Vendí los aviones de una empresa que nos daba rentabilidad.
¿Ve posibilidades de transporte de pasajeros por vía aérea en el Río de la Plata?
En el caso de la movilidad del Río de la Plata, en el tema aéreo, no creo. No descarto nada porque tengo muchos hijos e hijas, son muy capaces y tal vez lo intenten, pero tenemos mucho que hacer con los barcos. Me gusta estar en la empresa al timón, me siento como un capitán de película. Me gusta hacer lo que hago y es una pasión y le recuerdo todo lo que tenemos en obra y las otras que queremos hacer. Siempre hay desafíos por seguir.