Habló de la práctica conocida como “submarino”, que describió como “mojarle la capucha” a los detenidos “para dar la impresión de que no podían respirar”.
Intentó desligarse de la responsabilidad de estos actos, argumentando que los mismo respondían a la cadena de mando y que el comandante que daba estas órdenes solía estar presente “en todos los interrogatorios”.
También reconoció que los familiares de los detenidos desconocían el paradero de los mismos. Sin embargo, afirmó que no conocía por qué La Tablada funcionaba como centro clandestino.
Uyterhoeven es investigado además por la causa que indaga el abuso sexual cometido contra 28 presas políticas y por la investigación sobre las desapariciones de Félix Ortiz, Omar Paitta y Miguel Mato, quienes también estuvieron detenidos en La Tablada.