Conocida la detención y procesamiento del mismo sujeto la semana pasada, Andrade hizo circular un comunicado con fuertes críticas hacia el sistema político, al que exige “expresarse en esta situación que interpela a la sociedad uruguaya”.
Hijos con ferocidad fóbica
En el comunicado, la exdiputada por el Frente Amplio explica la situación que la llevó a denunciar judicialmente al ahora procesado y señala que la defensa del mismo busca -como ya hizo en el procesamiento anterior- “exculparlo por inconsciente”, pese a que la pericia psiquiátrica anterior “determinó que tiene conciencia plena de la antijuricidad de sus actos”.
Para Andrade, este caso “amerita un abordaje multidisciplinario por la magnitud y el grado de peligrosidad potencial y real del accionar individual”. Sostiene además que las conductas demostradas del sujeto deben ser investigadas “a fin de vigilar no solo la proyección delictual de su prédica de aversiones ideológicas, sino el contexto, las causas por las cuales (Uruguay) está pariendo hijos con tal grado de ferocidad fóbica”.
“Este individuo cree que existen identidades subalternas, y siente que es un patriota cuando desprecia sus derechos humanos”, afirma.
Andrade lamenta que no se haya “tomado con mayor profundidad y un seguimiento adecuado en aquel momento” cuando hizo su denuncia. Cree que si se hubiera tratado el caso de esa manera “tal vez hoy no habría que lamentar tanta gente perjudicada, herida en todo sentido, incluso asesinada como el caso de los transfemicidios”.
La puerta de entrada
“Los delitos de odio son puerta de entrada a peores horrores y es un gran error banalizar su existencia, pues ofician de alimento y como detonadores de todo tipo de violencias”, señala Andrade.
Expresa que evitar la proliferación de estos comportamientos no se logra “siendo meros espectadores”, sino que al contrario, siendo “proactivos para la convivencia que trae la justicia social y habilita el desarrollo”.
La ex legisladora exige que “más allá de las responsabilidades que se le comprueben” al detenido, “se actúe con la contundencia necesaria y sobre todo que además de la Justicia y sus mecanismos, la ciudadanía impida que estas acciones de violencia sistematizada se hagan costumbre y queden impunes de la denuncia social”.
También apunta al sistema político uruguayo, el cual “debería expresarse en situaciones que interpelan a la sociedad”.
“No es posible democráticamente decir “qué horrible” y hacer como que no pasó nada. Los fundamentalismos buscan destruir la política, no les sirve para nada”, agrega.