La INDDHH funciona «como una garantía para la democracia y para impulsar y aconsejar los esfuerzos que deben hacer los estados para mejorar la realización efectiva de los derechos humanos en todo el quehacer estatal” y por eso «su autonomía y trabajo profesional y comprometido, debe ir unida al respeto de los parlamentarios y gobernantes para escuchar y considerar sus aportes».
Con respecto a la editorial de El País sentenciaron: «No sorprende su postura. Fue el diario que apoyó la dictadura cívico-militar en 1973. Nunca fue un medio de prensa que abogara por una sociedad democrática ni por el respeto de los derechos humanos ni por la defensa de la Constitución de la República. Hizo oídos sordos y se negó a nuestras denuncias sobre el secuestro, tortura y desaparición de nuestros familiares, antes, durante y después del Golpe de Estado».