Como consecuencia de la inacción, un buque de patrulla ruso abrió fuego de advertencia y a los pocos minutos un avión de ataque Su-24M se unió al aviso con el lanzamiento de bombas en la zona a la que se dirigía el destructor.
Después de estas advertencias, la nave británica abandonó las aguas territoriales rusas.
La autoridades rusas han calificado al hecho como «una violación flagrante» de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar y han instado a los británicos a investigar sobre las acciones de su buque.
Por su parte, el Ministerio de Defensa del Reino Unido ha rechazado en su cuenta de Twitter la versión otorgada por las autoridades rusas, negando que el HMS Defender haya sido objeto de fuego de advertencia.
El comunicado divulgado señala que «los rusos estaban realizando ejercicios de artillería en el mar Negro y habían proporcionado a la comunidad marítima una advertencia previa de su actividad. No se dirigieron disparos al HMS Defender y negamos que se lanzaran bombas en su camino».