El neonazi golpeado es Seppo Seluska, militante del Partido del Reich Nórdico. Ese mismo año fue condenado por torturar y asesinar a un hombre por ser judío y homosexual.
La fotografía salió publicada al día siguiente en el Dagens Nyheter y, un día después, en algunos periódicos británicos. En el momento suscitó gran controversia en Suecia y puso sobre la mesa el debate acerca de la «violencia desatada contra manifestantes inocentes»
La imagen de Runesson ganó como Fotografía Sueca del Año (Årets bild) en 1985. Posteriormente, salió premiada como la Fotografía del Siglo por la revista Vi y la Sociedad Fotográfica Histórica de Suecia.
Danuta Danielsson, tras el clamor que causó la fotografía, se aisló en su casa. Ya acarreaba una depresión profunda, y en 1988 (tres años después de que la fotografía se hiciera popular) se suicidó.
Esta mujer, víctima del odio del nazismo, se transformó sin quererlo en un símbolo de lucha. En 2014 la escultora sueca Susanna Arwin talló una estatua en miniatura de Danielsson basada en la famosa fotografía. En 2019 se inauguró en Växjö una escultura tamaño real.