La marcha fue desautorizada por varios Gobiernos locales de la isla, al considerarla una «provocación», por contar con apoyo y financiamiento del Gobierno de EEUU a través de grupos radicales de emigrados cubanos residentes en ese país.
La plataforma Archipiélago, liderada por el dramaturgo Yunior García Aguilera, niega cualquier relación con EEUU y recalca que la marcha anunciada se ajustaba al derecho constitucional, era absolutamente cívica y pacífica, en demanda de la libertad de los presos políticos.
El grupo asegura que sus acciones no están movidas por ambiciones de poder y sus integrantes saben lo que podrían enfrentar, incluidas largas penas de prisión.
(Vìa Sputnik)