La nave tiene una capacidad de 9.241 CEU, una medida utilizada en el transporte marítimo de vehículos que equivale a unidades de automóvil. Dispone de cuatro cubiertas destinadas a la carga, una eslora de 200 metros y una manga de 38 metros.
Su tamaño permite concentrar un gran volumen de vehículos en un solo viaje, una característica relevante para las operaciones logísticas que conectan los puertos con los mercados de destino.
Menos emisiones por cada vehículo transportado
Además de su capacidad, el Grande Melbourne incorpora un motor electrónico de última generación que, según la información difundida por las empresas vinculadas a su operación, ofrece uno de los consumos específicos de combustible más bajos de su categoría.
El diseño de la embarcación y sus sistemas tecnológicos permiten reducir hasta un 50% las emisiones de dióxido de carbono (CO) por unidad de carga transportada, en comparación con buques de transporte de vehículos de una generación anterior.
La nave también cumple con los límites internacionales más estrictos mencionados para las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx) y óxidos de azufre (SOx).
La reducción de emisiones por carga transportada constituye uno de los principales desafíos del transporte marítimo, en un sector que busca mejorar su eficiencia energética sin perder capacidad operativa.
Otro buque de gran porte llegará en noviembre
La llegada del Grande Melbourne no será el único movimiento destacado de esta clase de embarcaciones en Montevideo. Para noviembre está previsto el arribo del Grande Oriente, otro buque de la flota de Grimaldi Group, entregado a la compañía en julio pasado.
Esta embarcación tiene capacidad para 9.000 CEU y una eslora de 220 metros, por lo que será incluso más larga que el Grande Melbourne.
Uno de sus aspectos más relevantes es que obtuvo la certificación Ammonia Ready, otorgada por el Registro Nacional de Buques Italianos (RINA). Esta acreditación indica que el buque está preparado para una futura operación con amoníaco como combustible alternativo, una opción que busca reducir las emisiones de carbono del transporte marítimo.
La certificación no significa, por sí sola, que la embarcación ya funcione con amoníaco, sino que cuenta con condiciones técnicas para adaptarse a ese combustible.
El papel de Montevideo en el comercio regional
Desde KMA Uruguay destacaron que la llegada del Grande Melbourne reafirma la relevancia del Puerto de Montevideo como centro estratégico para las operaciones Ro-Ro y la distribución de vehículos y cargas en la región.
La empresa, junto con Grimaldi Group, señaló que busca contribuir al desarrollo portuario y logístico del país mediante la innovación, la eficiencia operativa y soluciones de transporte marítimo más sostenibles.
La llegada de buques de esta capacidad plantea nuevas oportunidades para la logística uruguaya y la conectividad con otros mercados. También pone el foco en la modernización de las flotas y en la incorporación de tecnologías que permitan movilizar mayores volúmenes de carga con un menor impacto ambiental por unidad transportada.