En síntesis, los directores destacaron que las conclusiones de la auditoría servirán para nutrir las conversaciones por el nuevo programa con Argentina. Reconocieron que el programa de 2018 no cumplió con sus supuestos objetivos: de restablecer la confianza de los mercados, reducir los desequilibrios externos y fiscales, bajar la inflación y proteger a los segmentos más vulnerables de la población.
Además, admitieron la inconsistencia del programa del gobierno de Mauricio Macri para abordar los profundos problemas estructurales de Argentina.
El FMI señaló que el gobierno anterior le impuso límites, “ líneas rojas” al Fondo en dos puntos centrales: reestructuración de deuda y control de capitales. En consecuencia, el resultado fue que los fondos se usaron para pagar deuda insostenible, lo que provocó fuga de divisas.