Los soldados cometieron estos crímenes producto de la política del gobierno del entonces presidente Álvaro Uribe, quien exigía resultados medidos en bajas en la guerra contra la insurgencia; las unidades que reportaban enemigos muertos en combate, a quienes ellos mismos hacían el levantamiento y disponían de los restos en fosas comunes, recibían como premio 10 días de permiso y un pollo asado.
La importancia de la declaración del general Montoya es que él fue el general insignia de la lucha contra las FARC, inicialmente condecorado por sus sonadas victorias militares, sin embargo en 2016 fue vinculado a las múltiples denuncias por estos asesinatos extrajudiciales. La información que pueda aportar Montoya será clave para el esclarecimiento de la verdad del conflicto, sin embargo, será complicado el esclarecimiento de una verdad integral, pues el sector político del ex presidente Uribe, logró sacar de la Jurisdicción Especial de Paz a los civiles y políticos que participaron del conflicto.
El tiempo de la guerra en Colombia va quedando atrás y las verdades poco a poco salen a la luz, primero se conoció de los asesinatos cometidos por las fuerzas militares para reportar bajas en combate, luego se develó que la desmovilización de varias unidades, tanto guerrilleras como paramilitares, realmente fueron falsas y que la llamada «operación jaque», que fue exhibida como una quirúrgica maniobra de inteligencia e interceptación para liberar a tres militares norteamericanos, la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt y 11 oficiales y sub oficiales en poder de las FARC, realmente fue producto del soborno a uno de los comandantes guerrilleros.